El Sol Naciente

Dogenzaka

Querido amigo,

Antes de viajar a Japón nos habían comentado que fuésemos un día a la zona de Dogenzaka, pero que preferentemente lo hiciéramos por la noche ya que su atractivo es muy especial, debido a la gran variedad de tiendas, restaurantes, hoteles para adultos, centros de diversión y karaokes.

Sin embargo, al estar de paseo en Shibuya y consultar mi guía del turista nos percatamos que es en este mismo barrio en donde se ubica la zona de Dogenzaka, así es que nos decidimos a visitarlo, ya que si bien no era aún de noche pues ya nos encontrábamos a unos cuantos pasos y hacia allá

nos encaminamos.

Es una zona comercial cien por ciento, pero en ella no encontramos grandes almacenes, sino pequeños establecimientos en donde se pueden comprar desde suvenires hasta productos de diseñador y todo tipo de excentricidades. Por lo tanto, el paseo ha sido del más agradable que te puedas imaginar.

Estábamos descansando y disponiéndonos a tomar una bebida fría en un restaurante, cuando vimos que llegaba una pareja de jóvenes que llevaban consigo una carriola y para subir a la planta alta del restaurante lo hicieron con mucho cuidado para no perturbar el descanso del bebé… o al menos eso pensábamos, porque luego nos dimos cuenta que llevaban ¡un perro al que trataban como si fuera un niño! Nos hemos quedado sorprendidos, porque fue entonces que nos dimos cuenta que aquel restaurante era de los llamados “Pet friendly” y que había allí tantas mascotas como seres humanos, cosas que yo creo no tardaremos mucho en ver en México.

Decidimos mejor ir a comer a un pequeño restaurante que habíamos visto en la esquina de donde nos encontrábamos. Cuando ingresamos, un mesero muy amable nos sirvió un vaso de té frio y se retiró. Pasaba el tiempo y no nos llevaban la carta, así que le llamé y entonces me indicó que los alimentos se piden y pagan en una máquina que está ubicada a la entrada del restaurante, me acompañó y mostró cómo funcionaba aquello, así que una vez efectuada la compra en la máquina se dicta una orden a la cocina y de allí sale el platillo directo al comensal.

Es algo que nunca habíamos visto, bueno, ni esperado que funcionara, pero la experiencia fue muy interesante, sobre todo por la gentileza del empleado y lo acogedor del lugar que lleva por nombre Hole Hole.