Los títeres, magia que todavía fascina a niños y adultos en tiempos del Tik Tok

El Grupo Darte de Cusco presenta historias sobre la Pachamama que atraen a niños y adultos en un parque de La Paz.

LA PAZ, Bolivia (AP) — Eduardo Flores y Mauricio Rueda, titiriteros de toda la vida, tienen magia en las manos cuando hacen hablar, cantar y bailar rap a los muñecos. Un centenar de niños y sus padres siguen atentos durante media hora la historia de Panchito y sus amigos sobre la Pachamama y la naturaleza. La fascinación por los títeres, un arte tan antiguo como humilde, parece cobrar vitalidad en tiempos del TikTok y el celular.

Festival Titirikuti reúne titiriteros de Bolivia y otros países

Esta semana, titiriteros de Bolivia, Chile, Perú y Venezuela se han dado cita en La Paz para el Festival Titirikuti (que significa retorno de los títeres en lengua aymara), y su arte parece estar vivo a pesar de las esquivas audiencias. En una presentación el sábado por la tarde, Flores y Rueda —del Grupo Darte, de Cusco, Perú— cuentan la historia de Panchito, el maíz que sueña volar en las alas de un cóndor, hasta que la Pachamama (madre tierra) le concede esa gracia. La historia reflexiona sobre el cuidado de la naturaleza.

Mientras una decena de personajes cobran vida en el pequeño escenario en un concurrido parque de la ciudad, los niños siguen la historia. No hay celulares. Algunos pequeños mantienen la atención unos minutos, otros se distraen. Los papas parecen más cautivados, pero nadie parece indiferente a los títeres.

"Yo quisiera volar como ese muñeco", opina Natalia, una pequeña de 6 años.

Reflexiones de Jorge Hidalgo sobre el arte de los títeres

El titiritero Jorge Hidalgo, artista múltiple boliviano con 40 años de recorrido y uno de los organizadores del festival, reflexiona sobre la existencia de los títeres.

"El títere es una extensión de nosotros mismos; antiguamente creían que poseía tu alma. Esa superstición se ha transformado en mística. Cuando ves que un ser inanimado cobra vida y te habla, eso es magia pura", dice entusiasmado a The Associated Press.

"Sabes que el titiritero está ahí, pero el que te habla es el muñeco. Puedes hablarle, tocarlo; no está en una pantalla. Esa es la magia, y eso hace que este arte tenga algo de místico", agrega.

Pero no es fácil, ya que la audiencia es más esquiva en estos tiempos. La víspera el espectáculo tuvo que suspenderse debido a que el público era escaso.

"A veces es complicado. En este mundo dominado por los celulares la pasión ahora exige cultivar audiencia para un arte que cada vez tiene menos público. Lo digital está desplazando a todo el arte, pero no lo reemplaza en esencia; el arte te hace sentir vivo, la pantalla no", sostiene Hidalgo.

"Somos una pequeña isla, cada vez menos. Pero en cada presentación vemos cómo los niños y los papas están ávidos de jugar con su imaginación y creatividad. La tecnología nos invade, pero los niños se mantienen con los sentidos en la historia. Por miles de años esa fascinación sigue", abunda Flores.

De todas formas, pese al predominio tecnológico de la época actual, hay padres de familia y niños que siguen valorando este tipo de espectáculos.

"Me encantó la historia; es bueno para los niños, para su educación", dice Estela, una joven madre, mientras que su hijo Mauricio, de 8 años, agrega: "Me gustó el caracol, era grande. La mosca me asustó, era fea con sus ojos que alumbraban".

Según los historiadores, los títeres nacieron antes que el teatro en las antiguas China e India. En la Edad Media los titiriteros eran grandes artistas que recorrían pueblos y aldeas, contando historias populares, e incluso evangelizaban a través de los muñecos. En la actualidad estos espectáculos son menos frecuentes. Hay pocos titiriteros jóvenes, pero de todas formas su magia todavía parece fascinar a las audiencias.