Mumechi

Museo mexicano del Chile en SLP

Grecia Mejía convirtió una investigación personal sobre el fruto que acompañó su infancia en un proyecto cultural que busca divulgar su diversidad, historia y presencia en la identidad mexicana.

El chile estaba presente en la vida cotidiana de Grecia Mejía mucho antes de convertirse en objeto de investigación. Estaba en las salsas de su familia, en los mercados, en los puestos de tacos y en las preparaciones que conoció desde niña. Sin embargo, alrededor de los 23 años descubrió que, pese a considerarse una apasionada del picante, sabía poco sobre este producto. Un pequeño libro sobre el chile despertó su curiosidad y la llevó a investigar qué había detrás de ese ingrediente que hasta entonces había visto principalmente desde la gastronomía.

A partir de entonces comenzó a preguntarse de dónde venían los chiles, cómo se cultivaban, qué ocurría cuando se transformaban en productos secos y cuántas variedades existían. En esa búsqueda encontró información sobre la producción de chile en San Luis Potosí y descubrió que el estado tiene una presencia importante en esta actividad. También conoció la diversidad de variedades que existen en México, lo que terminó por modificar su percepción sobre un producto que había formado parte de su vida desde siempre.

La dimensión cultural y visual del chile

La investigación de Grecia no se quedó en la gastronomía. Su formación como diseñadora gráfica hizo que comenzara a identificar la imagen del chile en etiquetas, empaques, campañas, juguetes, libros, ropa y otros productos. Al viajar, encontró incluso lugares fuera de México donde el fruto forma parte de la identidad visual de algunas comunidades.

Esa mirada la llevó a comenzar una colección de etiquetas y objetos relacionados con el chile alrededor del mundo. Para Grecia, el hallazgo mostró que el fruto tiene una dimensión cultural y visual que puede rastrearse en diferentes países y sectores. Con el tiempo, la colección se convirtió también en uno de los puntos de partida para pensar en un museo que no se limitara a exhibir objetos, sino que explicara la relación del chile con la sociedad.

Creación y actividades del Museo Mexicano del Chile

La idea comenzó a desarrollarse entre 2017 y 2018, mientras Grecia realizaba otros proyectos. El registro de la marca llegó en 2019 y el Museo Mexicano del Chile (MUMECHI) abrió en 2020, durante la pandemia. Por ahora funciona dentro de las instalaciones de Salsus México, aunque su fundadora ya contempla un espacio propio con salas y dinámicas diseñadas específicamente para el museo.

El objetivo es acercar al público a la historia del chile mediante una experiencia que involucra distintos sentidos. La propuesta busca que el visitante pueda conocer, observar, oler y probar, pero también entender los procesos, usos y contextos que existen detrás del fruto.

Entre las actividades se encuentran el Reto Scoville y la Ruta Picante, experiencias en las que el público identifica salsas y tipos de chile, además de reconocer diferentes niveles de picor.

Mucho más que una salsa

Para Mejía, el chile funciona como uno de los símbolos con los que México es identificado en otras partes del mundo. Sin embargo, considera que existe una diferencia entre reconocerlo como parte de la imagen del país y conocer realmente su historia y diversidad. Su investigación la llevó a encontrar referencias sobre sus usos culturales y rituales, además de aplicaciones que actualmente alcanzan distintas industrias.

La colección del museo busca precisamente ampliar esa mirada. Las etiquetas y objetos reunidos muestran cómo la figura del chile aparece en productos de diferentes lugares y épocas, mientras que el proyecto también plantea documentar recetas, perfiles aromáticos, grados de picor y aspectos sociales y económicos relacionados con este fruto.