Hábitat nocturno

…una resbaladilla, el parque, la vegetación que volvía todo más obscuro, el silencio también era parte de esa piel. Por las tardes el balancín era un juguete, pero por las noches era un cadáver de metal colgado con cadenas, se movía con el viento, yo lo veía desde una ventana. Apareció. en buen momento mi alter ego, se asomó con timidez, llevaba una camiseta blanca igual que yo, conocía a la perfección ese escenario, se sabía de memoria el lenguaje de mi guión. Tenía el cuidado de no pisar las grietas de las pesadillas. En los sueños nunca está uno a salvo, son inestables, porque con facilidad cambian su biología y los personajes se intercambian las máscaras. Solo uno escoge

a sus protagonistas, el papel

que tendrán en ese breve montaje, siempre es uno,

no hay nadie más…