“Hablemos de Leonora” se presentó por el Museo Leonora Carrington, en el marco del 109 aniversario del natalicio de la artista.
La presentación se desarrolló en formato digital y abordó distintos momentos de su vida, con énfasis en su formación, su trayectoria artística y su permanencia en México.
Desde su nacimiento en Lancashire, Inglaterra, en 1917, Carrington creció en un entorno de privilegio que le permitió acceder a educación en distintas instituciones europeas. Su infancia estuvo marcada por relatos de mitología celta transmitidos por su madre y su abuela, elementos que más adelante se reflejaron en su obra. A pesar de las expectativas familiares, mostró desde temprana edad una postura de rechazo hacia las normas sociales y una inclinación hacia el arte.
Durante la década de 1930, su formación artística se consolidó en Londres y se vinculó con el surrealismo tras conocer la obra de Max Ernst. Su relación con el artista la llevó a integrarse al círculo surrealista en París, donde coincidió con figuras como André Breton y Salvador Dalí. Este periodo definió parte de su lenguaje visual y su interés por lo onírico y lo fantástico.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial marcó un punto de quiebre en su vida personal y artística. Tras la detención de Ernst, Carrington enfrentó una crisis que derivó en su internamiento en España, experiencia que quedó registrada en su obra literaria. Posteriormente logró salir de Europa, pasó por Estados Unidos y llegó a México en 1942, país donde estableció su residencia definitiva.
A partir de su llegada a México, Carrington desarrolló una producción constante en pintura, escultura y literatura, con obras como El mundo de abajo. Su trabajo incorporó elementos simbólicos, referencias mitológicas y una mirada crítica hacia los roles de género.
A lo largo de su vida mantuvo una postura independiente dentro del arte y participó en movimientos feministas.
Su legado se mantiene como una referencia del surrealismo y de la creación artística en México,