Ciudad de México.- El año pasado el coleccionista estadounidense David Killen compró todo lo que había en un almacén de Nueva Jersey por 15 mil dólares.
El espacio perteneció a Orrin Riley, un restaurador de arte que murió en 1986; sin embargo, pese a toda expectativa y luego de desechar gran parte de lo que había en su interior, logró encontrar siete cuadros que podrían valer millones de dólares.
Se trata de seis piezas del pintor neerlandés Willem de Kooning, cuyas obras alcanzan precios elevados en subastas, y una obra que sería del pintor alemán Paul Klee.
Así sucedió en 2015, cuando se pagaron 500 millones de dólares por “Intercambio”, pintura que consiguió un coleccionista junto a otra pieza de Jackson Pollock.
ABC detalló que al inicio se sospechó que las obras eran apócrifas, pues no estaban firmados y la Fundación Willem de Kooning no los había autentificado.
Sin embargo, para confirmar la autoría Killen contrató a Lawrence Castagna, un experto que trabajó para directamente para Riley, De Kooning y su mujer. “En mi opinión, son de Willem de Kooning; no tengo ninguna duda”, comentó
el especialista.