Ciudad de México.- Con un “buen viaje, hermano”, Antonio de la Colina despidió a su hermano, el escritor José de la Colina, fallecido el pasado 4 de noviembre, recordando que fue él quien le enseñó a amar el cine y quien lo llevaba a la Alameda de la colonia Santa María la Ribera.
“A mi hermano le fascinaba la antigua Ciudad de México, esa ciudad que todavía era vivible. Para mí fue muy importante, me enseñó muchas cosas. Cada vez que vuelva a ver esas películas que le encantaban, va a seguir vivo. Cada que vuelva a leer sus libros seguirá vivo, porque murió con las botas puestas, pues una semana antes de que muriera público su artículo”, manifestó con visible orgullo al referirse al escritor recientemente fallecido.
Durante el homenaje póstumo al escritor, ensayista y crítico literario hispanomexicano que se llevó a cabo en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, estuvieron presentes familiares, amigos y colegas.
PERSONALIDAD
El narrador y traductor Javier García-Galiano refirió que José de la Colina era un hombre esencialmente crítico, “me atrevería a decir que vivía en un estado crítico, estaba siempre atento a las cosas”.