La naturaleza de Franco Aceves

Ciudad de México. - Franco Aceves Humana (Ciudad de México, 1965), presenta su obra “Retrato Naturaleza hasta el 5 de enero de 2020 en la Galería 526, ubicada en la colonia Polanco de la Ciudad de México.

El Seminario de Cultura Mexicana, a través de su boletín cultural, comparte un recorrido por las obras del artista plástico de la mano y escritura de Celeste Arango, quien describe a la naturaleza que Aceves Humana recrea en su pintura como una naturaleza prendida, lúdica y viva, en donde la quietud y el silencio son estridentes.

En las obras de Aceves Humana se aprecian distintos rostros, en los cuales se mira el trabajo de “retrato” con una subversión que en él ya es una técnica. Arango señala que el artista retrata sin categorizar, logrando que los retratados en su individualidad comuniquen algo particular. Así, mediante la poesía del color, y cierta tensión que no termina por resolverse, el artista disecciona y analiza pormenorizadamente las líneas y formas que hacen del rostro de retratos lo que son: rostros tallados por una voluntad de años.

Desde La Nopalera de otro planeta (2018), Naturaleza muerta con almejas vivas (2018), Serie Pintores, Retratos en Papel o Paisaje con aztecas, las obras de Aceves Humana, describe Arango, se mueven desde la constancia de la curiosidad en el uso del color y el juego de la atmosfera invitándonos a imaginar lo real desde la mirada del espectador. El pincel, y los colores elegidos por el artista —quien estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (UNAM)—, son un ejercicio de libertad y una declaración de antipatía que explora coloridamente en sus obras.

Arango, a este recorrido puntual pero enriquecedor de las obras del artista lo identifica como el círculo que conecta todos los puntos convocados por su obra; el de las naturalezas: los utensilios, la nopalera y la comida; el de los seres queridos: amigos y creadores retratados; el de los enemigos: los impresentables de la vida pública pintados desde la víscera... así hasta llegar de nuevo, a sí mismo: el artista que en su taller se topa con el reflejo de su propia imagen bajo la lámpara y, subraya, es un círculo donde la temporalidad poco importa, pues siempre se puede elegir transitarlo de nuevo.