La obsesión de Da Vinci

Haarlem.- La obsesión de Leonardo da Vinci por demostrar que la cara no es más que un solo reflejo del alma llevó al polímata italiano a esbozar decenas de rostros que muestran reacciones como el asombro, el enfado y la alegría, en bocetos que el Museo Teylers de Haarlem, Holanda expone desde ayer.

Con esta exposición inédita de 16 dibujos originales, que se podrá visitar hasta el próximo 6 de enero, Holanda se adelanta a las actividades que prepara Italia para el año internacional ‘Da Vinci 2019’, fecha en la que se cumplen los 500 años del fallecimiento del artista, filósofo e inventor italiano.

Leonardo da Vinci, nacido en 1452 en Anchiano, a pocos kilómetros de Florencia, quiso establecer una distancia con la tónica de la época y “empezó a buscar y analizar las expresiones de la gente, lo que le llevó a hacer diferentes tipos de caricaturas y a dibujar caras que realmente mostraban las emociones” de la persona.

Así lo explicó a Efe el conservador del museo, Michiel Plomp, para quien Leonardo buscó “retratar a la gente tal y como se ve en la realidad, para contradecir a sus compañeros que pintaban a la gente de una manera muy idealizada, siempre bella y neutral”.