LAURA RESTREPO: ESCRIBIR PARA NO CERRAR LOS OJOS

La escritora y periodista colombiana presentó en la Feria Nacional del Libro de la UASLP su más reciente novela Soy la daga y soy la herida

La escritora y periodista colombiana Laura Restrepo participó en la Feria Nacional del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde presentó su más reciente novela Soy la daga y soy la herida.

Reconocida como una de las voces más relevantes de la literatura latinoamericana contemporánea, Restrepo ha construido una obra que cruza la ficción con la realidad política y social, abordando temas como la violencia, la memoria y las tensiones del poder.

En su visita a la capital potosina, la autora explicó que Soy la daga y soy la herida es una novela que surge a partir de la violencia contemporánea, con un punto de partida en el genocidio en Gaza.

A través de una estructura que combina horror y humor, así como elementos de sátira y parodia, la historia sigue a un personaje que ejecuta órdenes de un poder absoluto, hasta que la compasión irrumpe como una fuerza capaz de quebrar esa lógica.

La obra propone mirar de frente la violencia, sin evasivas, y explorar qué puede decir la ficción ante hechos extremos que desafían el lenguaje y la comprensión.

En este contexto, Restrepo abordó la dificultad de generar empatía frente a tragedias globales como el genocidio en Gaza, especialmente cuando existe la idea de que la atención debe centrarse únicamente en problemáticas locales.

Para la autora, la empatía no está limitada por la geografía, sino que se construye desde la capacidad de reconocer la humanidad en el otro. En ese sentido, subrayó que las sociedades latinoamericanas conservan una estructura de solidaridad, visible en los lazos comunitarios, familiares y barriales, que permite reaccionar incluso ante crisis que ocurren a distancia.

Asimismo, Restrepo señaló que la empatía no se construye desde el discurso, sino desde prácticas concretas. En ese sentido, afirmó que estas formas de tejido social permiten sostener la sensibilidad frente a cualquier tragedia, sin importar la distancia, que la clave está en no perder la capacidad de reconocerse en el otro y hasta en el humor es forma de resistencia ante la violencia.

Sostuvo que generar empatía implica no normalizar la violencia, frente a un entorno donde estos términos circulan con ligereza, la literatura y la cultura tienen la tarea de devolverles su peso humano.

Desde su perspectiva, la acción comienza por mantener viva la sensibilidad, resistir la indiferencia y reconocer que las violencias globales también dialogan con las historias locales, en tanto forman parte de una misma crisis civilizatoria.

Restrepo reflexionó sobre su trabajo como escritora y periodista, dos campos que, afirmó, se diferencian más por el tiempo que por su esencia. Mientras el periodismo responde a la urgencia de los hechos, la literatura permite una elaboración más profunda a partir de la investigación y la escucha. En ambos casos, su interés central ha sido comprender y narrar lo que las personas viven y cuentan, construyendo personajes y relatos que nacen del contacto directo con la realidad.