La energía femenina, la polaridad yin, la potencia sutil del prana y la cualidad de ser mamá tienen una misma naturaleza: la compasión. En este día que recordamos la maravillosa posibilidad que tuvimos de entrar a esta existencia a partir de nuestra madre es un llamado para despertar a la ‘madre compasiva’ que habita en cada uno de nosotros. Esto aplica para cada ser sintiente aunque no podamos biológicamente ser madres, pero sí a través de acompañar compasivamente tanto a nosotros mismos como a los demás seres, actividades, roles y actitudes.
En muchas ocasiones se confunde la compasión con lástima, sin embargo en la lástima no puede haber ayuda sino conmiseración; no hay igualdad sino diferencia a favor nuestra; no hay humildad sino soberbia; es decir, no se está manifestando la mamá en la persona. La compasión es libertad no esclavitud; es unión no separación; es apertura no estrechez mental; es, finalmente, mantener nuestro corazón abierto a experimentar el gozo y compartir con toda nuestra vida el milagro de estar despiertos.
La buena noticia es que todos, sin excepción, tenemos mamá.
Es decir, todos tenemos la capacidad de despertar nuestra naturaleza de amor incondicional y compasión que en muchas ocasiones permanece adormilada por las toxinas de la confusión, la aversión y la ignorancia. Cuando podemos despertar a la simplicidad del amor, esa sabiduría de estar integrados a todo y todos y por lo tanto nos sentimos dichosamente responsables de genera condiciones de bienestar, estamos en contacto con esta fuerza de mamá.
Nuestra mamá, la hayamos conocido o no, tuvo la generosidad suficiente para crear condiciones de vida y acompañarnos en el tránsito hacia esta existencia que, por dolorosa que sea, nos permite despertar a la posibilidad de ser felices y contribuir a la plenitud de otras personas.
Es tiempo de agradecer, de reconocer y de incorporar a nuestra mamá en cada pensamiento, palabra y acción para que esté llena de compasión y de amor incondicional. Gracias mamá por ser fuente de inspiración compasiva, amor incondicional y fuerza inquebrantable que, como QuanYin, escucha y alivia el sufrimiento desde la fuerza del Amor.