La mesa de diálogo “Maternar mientras se sostiene la propia vida” reunió en el Museo Regional Potosino a mujeres provenientes de distintos ámbitos profesionales y comunitarios para reflexionar sobre las tensiones, desigualdades y retos que atraviesan la maternidad contemporánea.
Durante el encuentro participaron Claudia Hernández Hernández, Gicelle Barajas Ruíz, Alessa Zamora Estillado y Adriana Hernández Castillo, quienes compartieron experiencias personales sobre cómo compaginan el trabajo académico, institucional y comunitario con la crianza y el cuidado.
La presentación de la mesa destacó que maternar “es un acto de resistencia cotidiana” para mujeres que además trabajan, estudian, investigan, acompañan comunidades o defienden derechos humanos, en contextos donde las condiciones laborales y sociales pocas veces consideran los cuidados y la maternidad.
Uno de los temas recurrentes fue la dificultad de desarrollarse profesionalmente mientras se cría. Las participantes coincidieron en que la academia y muchos espacios laborales siguen sin estar diseñados para mujeres que maternan. En ese sentido, se habló de la necesidad de construir redes de apoyo y espacios más empáticos que permitan ejercer la maternidad sin abandonar proyectos personales y profesionales.
También se abordaron experiencias relacionadas a la discapacidad, la crianza con perspectiva feminista, las nuevas masculinidades y la maternidad en contextos indígenas y de desigualdad social.
Gicelle Barajas Ruíz habló sobre cómo su experiencia con la lengua de señas y el trabajo con comunidades sordas ha influido en su forma de entender el maternaje y la inclusión. Mientras tanto, Claudia Hernández Hernández compartió cómo la maternidad y la investigación social se han retroalimentado en su vida cotidiana, especialmente al acompañar a una hija con TDAH.
Por su parte, Alessa Zamora Estillado reflexionó sobre el trabajo invisible que históricamente han sostenido las madres dentro de las familias y reconoció que “maternar es cansado, es difícil, nadie lo dice”. En tanto, Adriana Hernández Castillo señaló la importancia de no perder la identidad personal al convertirse en madre y de seguir construyendo proyectos propios más allá de la crianza.
La conversación tuvo como reflexión colectiva a la maternidad como una experiencia atravesada por desigualdades estructurales, pero también como un espacio desde el cual construir comunidad, empatía y nuevas formas de sostener la vida.