Las ovejas aprenden a contar pastores
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Escribo rana, varias veces,
pero no escucho el golpe del agua
en el estanque.
Un gallo equívoco persigue una palabra,
una brújula ciega y un basilisco.
Quiero decir el misterio de limo,
la cósmica esencia del guijarro,
la objetiva verdad de la Medusa y cuento para ello
con tres manzanas verdes y la música
que canta una tetera.
Nada puedo decir del mármol y del bronce,
pero contaré la epopeya del polvo:
si camina como pato, nada como pato y grazna
como pato,
es, seguramente, una comadreja.
Norberto de la Torre