Las ovejas aprenden a contar pastores
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La disyuntiva es callarse,
el enclítico es un animal perverso.
Los pájaros silban en árboles de nieve:
torcazas y teteras en sus nidos de azogue.
Hablo de una flecha rota
en el camino a Cartago y elefantes
de sal en el Mont blanc. Vi, también,
un pájaro de coltán en un lago de brea.
Busco un poema que perdí.
La eternidad camina, distraída,
con el demonio de Maxwel en la espalda:
el arte de separar las tabas y no confundir
el azar con el omóplato.
Tengo un limón de amor en la despensa.