Minificciones

Infancia

Cuento con veintitrés versiones de mi infancia, en una viví en Pompeya y mi cuerpo está dibujado con ceniza sobre un muro.

Recuerdo que llovía, las botas del bombero, la mirada triste del señor de los merengues. Peces amarillos en un vaso con agua, el olor del incienso.

La memoria es una trampa descompuesta que no sirve para cazar al gato. En una de las versiones las moscas marcaban los segundos en un reloj de cuerda.

¿Cuántos niños murieron en un patio de Sevilla?

Es imposible medir el tamaño de las horas que se fueron. Viví muchas infancias, en una de ellas fui un gato que le tenía miedo a los tejados.