Minificciones

Besos

Sé que algún día tendré que recoger los besos que se fueron quedando en el camino. Se trata desde luego de los besos perdidos, los que nunca pudieron, por alguna razón, llegar a su destino. Son dos clases de besos, los perdidos, aquellos que yo no di por distraído, o porque tuve miedo, y los que no me dieron por mi vieja costumbre de volverme invisible de repente. Será difícil encontrarlos todos. Algunos se fueron entre las páginas de un libro que no me devolvieron, otros se los llevó en el pico alguna golondrina comedora de besos, muchos fueron a dar sobre la tierra estéril. Recuerdo precisamente ahora esos besos porque una mosca impertinente insiste en acariciar mi piel que añora la ternura y pienso, con tristeza, en los besos que no di, y en los que no me dieron.