Policía
Así viene el policía, con un silbato a flor de labios para espantar su
propia sombra y lo sigue, casi siempre, un perro desahuciado.
Así viene con su miedo a cuestas y se pregunta cuál será el origen de las balas. Mientras tanto, los vecinos dejan una luz prendida para crearse la ilusión de que la noche no existe.