Mito Kosei

Querido amigo.

        Hiroshima no es un sitio turístico típico. Claro que es uno de los lugares más visitados de Japón, ya que es una ciudad que renació de sus cenizas y demostró al mundo lo que es la brutalidad de la guerra, misma que hoy es testimonio de la posibilidad de levantarse de la destrucción total.

        El primer sitio que hemos visitado es el Parque Conmemorativo de la Paz. Para llegar a él hemos realizado un viaje en un tranvía de la ruta dos, en la salida seis de la estación de ferrocarril. Viajamos en dirección de Gembaku Dome y aproveché para preguntarle al conductor en qué parada debíamos de descender. Nos señaló que, aunque no hace falta que nos diga nuestra estación de destino, porque lo primero que veremos será la llamada “Cúpula de la Bomba Atómica”, de todas formas nos lo indicara.

        En 1915 un arquitecto checo fue el encargado de diseñar y construir el pabellón de fomento de la industria. Ese lugar después se convertiría en el símbolo de la modernidad de la ciudad. Sin embargo, nunca esperaron que, con el paso de los años, seguiría siendo un símbolo, aunque ya no del progreso, sino de la destrucción masiva con motivo de la guerra.

       Admirábamos el edificio, leíamos las placas informativas, consultábamos en nuestro libro guía y comentábamos lo que estaba ante nosotros, cuando de pronto vimos a un hombre de sombrero y playera anaranjada que charlaba con un grupo de turistas europeos. Nos acercamos pensando que era un tour guiado, pero no se trataba de eso: aquel hombre explica a un lado de la cúpula lo que sucedió y nada más. Cuando se despidió de las personas con las que hablaba nos acercamos y le pedimos si nos podía comentar un poco de la historia, fue cuando vimos su gafete con la leyenda “IN-UTERO SURVIVOR”, junto a su nombre: Mito Kosei.

        El día en que explotó la bomba atómica la madre de Mito tenía siete meses de embarazo. Ella resultó quemada, al igual que su padre, sus abuelos y demás familia que falleció ese trágico día. El destino quiso que Mito sobreviviera en el útero de su madre y nos contó cómo fue monitoreado medicamente desde su nacimiento, y, cómo, a pesar de haber transcurrido ya 73 años, siguen checando su salud. Hoy, ya jubilado, es un guía voluntario que habla con la gente de todas las nacionalidades que desean escucharlo. De verdad, su relato y acompañamiento por el Parque Conmemorativo de la Paz, ha sido una experiencia única.