Recuerdo extremidades a lo lejos, un seco amanecer se aproximaba; sin humo, sin cigarro, sin la llama, dejaba a nuestros ojos ya perplejos.
Aquí ya no habrá más Sonido trece, oídos que con sangre se adornaban.
con luces en la frente nos llamaban, detrás de algunas sombras se esclarecen.
Los vi, toqué sus pieles escamosas. contacto que dejó al cuerpo sin calma.
¿Podrás imaginarte tales cosas? Podría llamarle conexión de almas.
Me niego a describir como horrorosas a quien controla el llanto con su palma.
adonai uresti