ESCRITO A DOS MANOS

A mí nunca me dijeron en qué consistía el oficio de escribir, lo fui descubriendo. No es más que un divertimento, una vía de escape con la que, por medio del goce estético, de igual manera podemos completar el ejercicio lúdico que tramitamos de antemano con nuestros lectores. 

No tengo la responsabilidad de hablar de otros temas de índole social.

A mí qué me importa el papel, o poder pedagógico que tiene la escritura, lean a alguien más, yo escribo por otros fines, económicos y recreativos. 

Me niego a escribir sobre el profesor de universidad que, en medio de sus clases, desvía la mirada para observarle las piernas a Lucía que se sienta hasta enfrente a causa de su miopía. O de sus artimañas para subir las dos décimas que necesitaba Carla por su miedo a participar entre clase y clase.

A nadie le importa saber sobre las cartas con tintes eróticos que, artificiosamente, este personaje redacta para deslindarse de cualquier responsabilidad a futuro.

¿Qué ganaría escribiendo sobre los periodistas que matan en todos los estados? Ya sabemos que es un problema que no solo existe en el norte, recorre todo el país. Ellos escriben para informar y los matan, yo no quiero morir por lo que digo, puedo darme el lujo de callarme lo que quiere, por algo soy solo un escritor.

A nadie le importan los cuerpos desmembrados que se encuentran en Alepo o Malula o Kobane, tanto de ciudadanos como de reporteros.

Uno puede seguir viviendo sin una pierna o sin un brazo; eso se buscan los hombres que “arriesgan la vida” en busca de una exclusiva, pretensiosos disfrazados de altruistas.

En fin, mi trabajo como escritor es solo el de contar historias que saquen de su realidad más inmediata a mis intermediarias, buscar la cantidad exacta de caracteres para entrar en el cajón editorial de la doceava página del diario, esas páginas que ya nadie alcanza a leer porque están ocupados haciendo otras cosas.

Sin embargo, esto sí quiero dejarlo bien claro, si en algún momento cambio de parecer y se me persigue o acosa por lo que escribo y quieren desmembrarme, no importará que me corten el brazo derecho, con el izquierdo también sé escribir, y mejor.

IG: Adonai Uresti