Querido amigo,
En otra de nuestras incursiones por el barrio Gótico, fuimos descubriendo diferentes establecimientos comerciales que son una verdadera delicia debido a sus aparadores y su mobiliario del siglo XIX; incluso, en más de un lugar vimos muebles del siglo XVIII. Cabe destacar el trato que dan los vendedores, pues en esta zona de la ciudad muchos de ellos son también los propietarios de las diferentes tiendas.
Platicando con más de uno, nos hemos enterado que la mayoría de estos negocios son una tradición familiar que se ha traspasado de generación en generación, soportando el paso del tiempo y el arribo de la tecnología. Aquí, en estos comercios, si acaso ahora hay una computadora por necesidad, y una terminal para pagar con tarjeta de crédito o débito, pero lo demás es simple y sencillamente como siempre fue y así será hasta que algún heredero venda la tienda o se decida a transformarla.
En nuestro país resulta muy difícil, o tal vez imposible, encontrar un establecimiento que se dedique a la confección y venta de guantes de vestir. No estamos habituados a usar estas prendas y los pocos que encontramos son por lo general de manufactura china.
Sin embargo, en estas latitudes y dadas las particularidades climáticas, los guantes de fina confección son algo común, sobre todo en la gente que tiene la capacidad económica, aunque con eso de la crisis y la piratería algunos ya se van olvidando de la formalidad y elegancia, pero, hasta eso, son pocos.
Al ingresar al establecimiento, lo primero que nos ha llamado la atención es lo hermoso del mobiliario: son muebles art déco de finas maderas. Los vitrales dentro del establecimiento son de una belleza inigualable, el mostrador una auténtica obra de arte y la persona que nos atiende es una mujer de la tercera edad elegantemente vestida y de un trato muy fino, le hemos pedio nos muestre unos guantes de mujer que están en una de las vitrinas, y más pronto que tarde ha desplegado sobre el mostrador una amplia gama de finas prendas de una exquisitez inigualable.
Mientras los apreciamos, la señora nos informa que, si tenemos tiempo, nos pueden elaborar uno o más pares de guantes sobre medida de la piel que seleccionemos y en el color que se queramos. Te he de confesar que me dio un poco de miedo al ver el precio, pero afortunadamente nos queda ya un poco tiempo en España y eso ha hecho que Charis se conforme con unos bellos guantes que, si bien son algo caros, es un lujo que ella bien lo vale.