Ríos intermitentes conservan memoria en SLP

Los ríos intermitentes de San Luis Potosí son espacios que resguardan historia, memoria y formas de relación entre las comunidades y el territorio, señaló el antropólogo Marco Ernesto Blanco López durante la conferencia ¿Qué cuenta el río? Reflexiones desde los ríos intermitentes de San Luis Potosí, realizada como parte de la jornada La crisis hídrica en San Luis Potosí: causas, impactos y alternativas organizada por el Museo Regional Potosino.

El investigador señaló que los ríos deben entenderse más allá de su función como cuerpos de agua, pues también son territorios donde se han construido relaciones sociales, conocimientos y formas de habitar el entorno a lo largo de generaciones. Explicó que cada río guarda una doble historia: una relacionada con los procesos geológicos y ecológicos, y otra vinculada con las comunidades humanas que se han desarrollado en torno a ellos.

Durante la charla presentó una revisión histórica de la relación entre las sociedades y los ríos. Indicó que en el periodo prehispánico existían conocimientos que permitían convivir con los cauces y aprovechar sus dinámicas naturales, mientras que la etapa colonial transformó tanto el territorio como los saberes asociados al agua. 

Posteriormente, el crecimiento urbano e industrial provocó procesos de contaminación que derivaron en intervenciones como el entubamiento y la pavimentación de numerosos cauces.

La conferencia también abordó la situación del arroyo Calabacillas, ubicado entre San Luis Potosí y Mexquitic de Carmona, donde el crecimiento urbano y los proyectos inmobiliarios han generado tensiones con comunidades asentadas históricamente en la zona. El especialista señaló que estos procesos suelen ir acompañados de discursos que minimizan la presencia y la historia de las poblaciones que habitan dichos territorios.

El antropólogo subrayó que los ríos intermitentes desempeñan funciones esenciales como la recarga de acuíferos, la regulación de escurrimientos y la conservación de corredores biológicos.

Además, destacó que son espacios de convivencia y transmisión de conocimientos comunitarios, por lo que su preservación implica también proteger la memoria biocultural construida por generaciones en torno al agua y al territorio.