“SEMANA SANTA MULTICULTURAL”

Aarón Reyes Gallifa impartió la conferencia sobre esta temporada en la Huasteca Potosina

La diversidad de prácticas religiosas en la Huasteca Potosina y su constante transformación cultural fueron el eje de la conferencia “Semana Santa multicultural: algunas notables diferencias entre las celebraciones de comunidades teenek y náhuatl”, impartida por Aarón Reyes Gallifa, como parte del ciclo Antropología y Semana Santa en la Huasteca Potosina del Museo Regional Potosino.

Durante su exposición, el investigador planteó que las celebraciones de Semana Santa en la Huasteca Potosina no pueden entenderse como expresiones homogéneas, sino como procesos dinámicos en los que convergen la tradición católica y las prácticas de las comunidades indígenas. A partir de conceptos como multiculturalidad, pluriculturalidad e interculturalidad, explicó que las culturas no coexisten de forma aislada, sino que interactúan y se transforman constantemente.

El análisis se centró en comunidades de los municipios de Tanlajás y Tamazunchale, donde documentó distintas formas de apropiación de la Semana Santa. En Tanlajás, destacó la presencia de los “diablos” y la “toreada” del Miércoles Santo, una práctica comunitaria en la que participantes se enfrentan simbólicamente con látigos y bastones, y que ha adquirido notoriedad regional, llegando en muchos casos a concentrar más atención que los actos litúrgicos.

No obstante, señaló que esta no es la única forma de celebración en el municipio. En comunidades teenek como el ejido La Concepción, la Semana Santa incorpora otras dinámicas, como el Viacrucis acompañado por diablos que representan la presencia del mal durante la pasión de Cristo, así como la “cuelga de Judas”, donde una persona encarna al personaje bíblico en un acto simbólico colectivo.

En contraste, en comunidades nahuas de Tamazunchale identificó una mayor cercanía con la liturgia católica. El Viacrucis se realiza de forma reiterada durante toda la Cuaresma, y existe una fuerte organización en torno a las parroquias, que concentran a habitantes de distintas localidades en celebraciones como el Domingo de Ramos.

Reyes Gallifa también profundizó en los significados simbólicos de estas prácticas. Explicó que, aunque el rociado de agua bendita sobre los ramos no es considerado formalmente una bendición por la Iglesia, para la comunidad sí lo es, ya que el contacto con lo sagrado transmite ese carácter tanto a los objetos como a las personas, evidenciando una interpretación propia desde la cosmovisión local.

Asimismo, destacó la importancia de las especies vegetales en las comunidades nahuas, donde los ramos se elaboran con palma, manzanilla, romero, ruda y laurel, elementos que luego se integran a los altares domésticos. Con ello, concluyó que no existe un reemplazo de tradiciones indígenas por prácticas católicas, sino un proceso continuo de adaptación y negociación cultural.