“SOMOS CHANGOS”

La provocadora reflexión de Andrés Cota Hiriart

En tiempos donde la ciencia compite con algoritmos, contenidos inmediatos y una sobrecarga constante de información, el escritor y divulgador científico Andrés Cota Hiriart plantea una defensa de la conversación, la curiosidad y las experiencias compartidas como formas de acercarse al conocimiento.

Su trabajo, atravesado por la biología, la literatura y la observación del mundo natural, en sus libros, los animales dejan aparecen como presencias que permiten replantear la manera en que los humanos se relacionan con la naturaleza.

Autor de libros como Faunologías, Fieras familiares y Fieras interiores, Cota Hiriart ha construido una obra que mezcla divulgación científica, ensayo y narrativa para explorar la relación entre los humanos y el resto de las especies. Sus textos suelen partir de animales, ecosistemas o procesos biológicos para abrir preguntas sobre la identidad, la memoria, el miedo o la forma en que habitamos el mundo.

Durante una entrevista para Pulso Diario de San Luis habló sobre literatura y divulgación científica, explicó que su interés por escribir desde la naturaleza nace de una relación personal con esos entornos y criaturas. “No es una pregunta sencilla porque yo creo que hay oportunidades literarias en todos lados. Yo las encuentro en los animales y en las plantas y en los entornos, y en los hongos, digamos en los seres vivos, no humanos o más allá de lo humano”, comentó.  

RECORDAR QUE LOS HUMANOS TAMBIÉN SON ANIMALES

Uno de los temas centrales de la entrevista fue la necesidad de romper con la visión que coloca al ser humano separado del resto de la vida. Para el autor, incluso en pleno siglo XXI sigue existiendo resistencia a aceptar que las personas también forman parte del mundo animal.

“Todavía hay muchas personas que no terminan de darse cuenta o no digieren que somos animales”, señaló. “Somos primates con capacidades tecnológicas, pero changos”. Desde su perspectiva, esta desconexión tiene consecuencias ambientales y culturales. Explicó que asumir la dependencia que existe entre especies podría transformar la forma en que se entienden problemáticas como la crisis climática o la destrucción de ecosistemas.

Por ello, considera que existe una oportunidad narrativa importante en las historias que desplazan al humano del centro y amplían la mirada hacia otros seres vivos. “Creo que hay una oportunidad ahora en este tipo de literatura o narrativa que quita al humano del centro”, expresó.

LA CIENCIA FUERA DE LA ACADEMIA

Además de hablar sobre literatura, Cota Hiriart reflexionó sobre los límites de la divulgación científica tradicional y la necesidad de construir espacios más horizontales para compartir conocimiento.

A partir del ejemplo de colectivos universitarios que realizan actividades de ciencia en espacios cotidianos, el escritor celebró las iniciativas que buscan sacar la conversación científica de las aulas y acercarla a contextos más relajados.

“Me encanta la idea de hablar de ciencia en el bar o en el cine o en el parque”, comentó. “Estoy en contra de los solemnes y de la soberbia de la academia”. Para él, gran parte de la divulgación científica institucional termina hablándole únicamente a personas que ya están interesadas en esos temas. Por eso, muchos de sus proyectos buscan conectar con públicos que normalmente no consumirían contenidos científicos.

“Me interesa conectar con todo ese otro público. La gente que ya consume divulgación científica está muy bien, pero ya es público cooptado”, señaló. Su propuesta consiste en insertar temas científicos dentro de experiencias culturales y artísticas. A través de libros, películas, ensayos o conversaciones, intenta que la ciencia aparezca vinculada con la emoción, el asombro y la experiencia cotidiana.

LO COLECTIVO FRENTE

A LA ANSIEDAD CLIMÁTICA

Durante la conversación también habló sobre la importancia de construir comunidad alrededor de las preocupaciones ambientales. Para Cota Hiriart, actividades como clubes de lectura, funciones de cine o encuentros informales permiten recuperar algo que considera fundamental: la experiencia compartida.“Solo en lo colectivo se puede empezar a tener incidencia”, afirmó.

El escritor señaló que muchas de las inquietudes relacionadas con la naturaleza o la crisis climática pueden sentirse paralizantes cuando se viven de manera individual. Sin embargo, considera que el intercambio colectivo de ideas y experiencias permite generar conciencia y eventualmente impulsar acciones más amplias. En ese sentido, defendió los espacios culturales como lugares donde también puede construirse pensamiento ambiental y diálogo social.

TIKTOK, LIBROS 

Y EL EXCESO DE INFORMACIÓN

Acerca del papel de las redes sociales y el consumo acelerado de contenido como TikTok, Cota Hiriart rechazó la noción de que existan formatos “anticuados”. “No creo que haya formatos anticuados”, dijo. “Tanto creo en la novela de 500 páginas como en TikTok”.  

Aunque reconoció que las plataformas digitales tienen limitaciones importantes, también considera que pueden convertirse en herramientas útiles para despertar curiosidad y acercar nuevos públicos a la ciencia.

Para él, el problema no es la existencia de grandes cantidades de contenido, sino la falta de pensamiento crítico para distinguir información útil de desinformación. “Lo que hace falta como siempre es más visión crítica”, expresó. “Mientras tuviéramos una sociedad con visión crítica, daría igual si hay muchísima información o desinformación, porque cada quien sabría discernir a qué hacerle caso”.  

En medio de un panorama marcado por la inmediatez y la fragmentación, Andrés Cota Hiriart continúa apostando por una divulgación científica que dialogue con la cultura y con la experiencia humana. Una ciencia que pueda discutirse tanto en una universidad como en un club de lectura o una conversación entre amigos, y que encuentre en la curiosidad colectiva una forma de resistir la indiferencia.