Incómoda para la sociedad de su época y lo sigue estando en la nuestra, aunque hayan pasado más de tres siglos.
Mary Wollestonecraft fue prolífica escritora y pensadora y como la palabra posee un valor fundamental en la historia y la existencia propia, es grato contar al menos en español con el ensayo que puede considerarse de corte político titulado Vindicaciones de los derechos de la mujer de 1792 y que surge después de haber publicado en un panfleto: Vindicación de los derechos del hombre, en una carta al Muy Honorable Edmund Burke; generada por sus reflexiones sobre la Revolución francesa y como respuesta a las declaraciones sexistas de Edmund Burke, así como lo que en los Derechos del Hombre y el ciudadano se había proclamado sobre lo que sólo el género masculino tenía acceso, dejando por completo de lado a las mujeres y sus derechos.
El problema es que esto documentos como legado de la revolución francesa, permearon hasta el tuétano hasta finales del siglo XX, y fue cuando estudios feministas sacaron a la luz los textos de Wollstonecraft quien en la misma época ya había declarado el que las mujeres deberían quitar la etiqueta de solo pertenecer a los adjetivos de lo bello, lo débil, excluirlas solo para la maternidad y que el matrimonio es un mero contrato comercial, en beneficio de los hombres, claro está. Obviamente la crítica aumenta al exigir la misma educación para hombres y mujeres, en las mismas condiciones y de manera mixta.
Además, Mary Wollstonecraft se declara abiertamente escritora, y eso también fue motivo de ataques, ya que reconocía el poder de la palabra para poder tener autonomía y libertad de pensamiento.
Para ella, las mujeres deberían tener quehaceres políticos, y si no lo podían ejercer era por la falta de educación y no de cerebro.
Por eso me aterra cuando aún sigo viendo preguntas absurdas que en nuestro país emiten seudo líderes de opinión o de campañas de mercadeo donde lanzan al público “¿Cree que México ya esté preparado para tener una presidenta?” ¡Oh, dioses! ¿Es en serio? Se levantaría de la tumba la Wollstonecraft al escuchar que poco se ha avanzado.
Siempre hemos estado preparadas, lo que pasa es que no nos han dejado, y las mujeres – como afirmó Virginia Woolf - hemos tenido que esforzarnos el doble para poder tener un mínimo reconocimiento, y si no revisen las estadísticas en el ámbito laboral, la brecha salarial y el ámbito político.
Y bueno, no solo pueden echar ojo de esas Vindicaciones… que mencioné, sino que su vida se vuelca interesantísima y que pueden encontrar en una biografía doble, escrita por Charlotte Gordon: Mary Wollestonecraft/Mary Shelley, abuela y madre de Frankenstein o el moderno Prometeo, obra de literatura universal indispensable de leer y que deviene de toda esta carga genética que Wollstonecraft hereda a su hija Mary Shelley (brillante, rebelde y feminista), aunque haya muerto pocos días de darle vida.
El papá de Shelley, William Godwin, al morir su pareja, realiza una biografía sin tapujos sobre vida y pensamiento de la abuela de Frankenstein, que provocó escándalos en la sociedad inglesa por lo que muchos de los escritos fueron velados por siglos completos, pero como la palabra sobre vive al tiempo y es lo que vuelve eterno, afortunadamente podemos encontrar estos escritos y muchos más sobre vida y obra de estas poderosas mujeres que hace siglos ya habían exigido los derechos que apenas el género femenino – apenas- comienza a vislumbrar.
@vanecortescolis