Los impulsores de la propuesta para modificar la definición de la mayoría calificada en el Congreso potosino parecen encaminados a aprobar un mecanismo que favorezca a la mayoría gallardista… pero no como hubieran querido.
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La iniciativa originada desde la bancada del PVEM reseñada ayer en este espacio, fue discutida por las comisiones legislativas de Normatividad Legislativa, Prácticas Parlamentarias y Puntos Constitucionales.
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Fue evidente que al hacerse pública la propuesta, a través de este medio, el proceso de aprobación se modificó, pues la sesión fue movida de horario dos veces: de las 11 de la mañana a las 12:00 PM y luego a las 12:30.
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El que el dictamen finalmente aprobado presentara diferencias con la iniciativa original confirmó estos cambios.
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La propuesta era establecer como definición de mayoría calificada la tercera parte de los votos emitidos en una sesión, en lugar de los dos tercios de los 27 integrantes del Congreso, es decir, 18. Ello facilitaría una mayoría al Verde, junto con aliados, entenados y cualquier legislador que considerara unirse a ellos.
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El oportunismo de esta modificación iba acompañada de un candado adicional, al ser votos emitidos, no se considerarían las abstenciones, lo que bajaría aún la vara para aprobar nombramientos claves, nueva deuda o cambios constitucionales.
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Pero no acabó siendo así. De inicio, se excluyó el nuevo modelo de mayoría propuesto a las elecciones vinculadas a los ayuntamientos, por clara intromisión con el artículo 115 de la Constitución federal. Para esas, quedó establecido el espíritu original del concepto de mayoría calificada en San Luis: 18 de 27. Con ello, el pretexto verde de homologar a un solo concepto quedó desvirtuado.
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Y el criterio propuesto en sí cambió también, pues en lugar de contarse sólo los votos emitidos en una sesión, se contaría a los legisladores asistentes, con lo que se evitaba que las ausencias o las abstenciones redujeran el umbral de votos requer
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Es decir, sí habrá un cambio, pero no de la naturaleza que deseaban sus promotores.
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También hubo cambios en una de las aristas más graves de la propuesta, la de enviar al cementerio las propuestas no aprobadas por el Pleno, en lugar de devolverlas a comisiones, donde tendrían alguna oportunidad, dejando una excepción, si existe una norma que prevea otro procedimiento.
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Las bancadas gallardistas lograron su objetivo, aunque no cómo lo plantearon y sin el apoyo morenista, pues los diputados guindas de las comisiones se abstuvieron.