El enfrentamiento político entre la alcaldía de Enrique Galindo Ceballos y la administración estatal de Ricardo Gallardo Cardona ya impactó directamente a la obra pública que cada nivel realiza.
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Y, en esa dinámica, se ha extendido a los trámites de una y otra parte.
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El ayuntamiento lanzó la primera acusación, al señalar la detención de trámites por parte de la Contraloría General del Estado, encargada de autorizar las licitaciones de los municipios.
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El eje de la discordia es el proyecto vial de El Saucito, una obra por la cual la administración municipal tiene especial interés en realizar y que, quizá por lo mismo, la CGE se ha empeñado en obstruir.
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El enojo y el nivel de protesta del gobierno municipal ha crecido gradualmente, hasta llegar a afirmar que la mayoría de las licitaciones están detenidas en el filtro estatal.
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Ayer, el nivel de queja se elevó al indicar que después de un mes de haberse vencido el plazo en que la CGE debía haber informado a la alcaldía de observaciones sobre el trámite que atoraba la obra, la CGE había respondido... haciéndole una nueva observación.
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Por su parte, cuando el gobierno estatal arrancaba el puente en la Glorieta de la Familia, la alcaldía lanzó su velada amenaza: en estas obras, el gobierno gallardista nunca ha solicitado autorizaciones del ayuntamiento.
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Habrá que ver si está dispuesto a ir más allá haciendo lo que está obligado legalmente a realizar cuando un particular incumple alguna norma: sancionarlo.
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Pero suceda o no esto, el riesgo está en que los encontronazos políticos afecten la realización de obras, por lo que los más afectados serán los ciudadanos.
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Y luego de que en el ring político apareciera un nuevo adversario para el gallardismo, el delegado del CEN del PRI, el gobernador Ricardo Gallardo contestó a las críticas que Hugo Contreras Zepeda hizo al evento del vigésimo aniversario de ese grupo político.
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Lo que resalta de inicio fue el esfuerzo que hizo el mandatario de no incluir a la dirigente estatal Sara Rocha Medina, en su diatriba, poniendo en duda la militancia del nuevo crítico.
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Pero no pudo evitar raspar al propio partido, al recordar su extensa experiencia en las movilizaciones políticas. Es decir, el PRI y el Verde, con décadas de diferencia, eran beneficiarios de la misma práctica. El Verde y el PRI como reflejo de la otra parte.
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Un dato reveló la contradicción de la respuesta del mandatario. Recordó un evento en la sede priista en la que el alcalde fue vitoreado con gritos de "¡Gobernador, gobernador!", lo que consideró un acto de campaña.
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El mandatario debe adolecer del oído, porque sólo así se explica que no escuche los gritos de "¡Gobernadora, gobernadora!", que le lanzan a su esposa, la senadora Ruth González Silva en todo evento realizado por el PVEM.