La Iglesia Católica parece haberse embarcado en una temporada de “mea culpa” en el tema de la pederastia clerical. Pues no estaría mal que también la autoridad garante de la procuración de la justicia en el estado, la Fiscalía General, también realice labores de penitencia ante su ineficiencia en el caso emblemático de este delito en San Luis: el del padre Eduardo Córdova Bautista.
Años han pasado desde que el peor escándalo en la historia del arzobispado potosino se desatara y el principal acusado no ha sido obligado a comparecer para deslindar sus responsabilidades.
Ni la antigua procuraduría ni la nueva fiscalía han dado resultado alguno en ese sentido. Y ni siquiera, según Martín Faz Mora, uno de los activistas relacionados con la defensa de las víctimas, ha habido contacto con ellas para comunicar el estado de la investigación.
Tanto en el pasado reciente como ahora, el responsable de la indagatoria es Federico Garza Herrera.
No parece plausible que el caso tenga un giro dramático en el corto plazo, que incluya la presentación del sacerdote pederasta. Tampoco se esperaría el reconocimiento de culpas, aunque las hubiera.
Pero no puede ser que el órgano responsable de la investigación haya caído en el mutismo y no informe del asunto ya no digamos a la sociedad, sino a los denunciantes.
El proyecto El Realito se ha convertido en el proyecto incómodo con que las administraciones estatales, a partir de la del panista Marcelo de los santos Fraga, ha tenido que cargar.
El capricho del contador y del gobierno de Felipe Calderon ha demostrado ser todo lo contrario a lo que se ofrecía: un medio eficiente para abastecer de agua a la zona metropolitana de Soledad y la capital, de precio razonable y que evitara la depredación de los mantos freáticos.
Sin embargo, la ineficiencia, las fallas, el alto precio y el uso de pozos para remediar sus deficiencias es lo que vivimos hoy.
La Comisión Estatal del Agua ha estado imponiendo multas al organismo operador del acueducto a causa de las constantes fallas en el sistema.
Pero los 25 millones de pesos cobrados por las últimas fallas viene siendo una sanción todavía barata para lo que ha tenido que enfrentar la ciudadanía.
En la celebración adelantada de los noventa años de fundación del PRI, el comité estatal envió mensajes contradictorios.
Sin margen para olvidar los malos resultados, el partido reconoció el retroceso de 2018 y anticipo que, pese a eso, se preparaban para ganar la elección de 2021.
Sin embargo, la presencia de personajes que propiciaron, precisamente, la caída del PRI, opacó el festejo.
Óscar Bautista Villegas, que ahora ostenta una diputación federal ¡del PVEM!, supo colarse al festejo e incluso a las fotos en donde Elías Pesina, dirigente estatal, partía el pastel.
No parece muy probable que el tricolor logre revivir si mantiene cerca a políticos de esta ralea.