Parecía ser que a dos años del inicio de la pandemia de coronavirus Covid-19, miles de familias potosinas ya habían aprendido la lección, y tomaron medidas de intenso cuidado para evitar hacer llegar el virus a los hogares, y con su irresponsabilidad, matar a seres queridos en condición vulnerable ya sea por padecimientos visibles, o enfermedades concurrentes y silenciosas.
????
Todavía hace unos meses era frecuente ver a una gran mayoría de habitantes de la zona metropolitana de San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez, Villa de Reyes, Mexquitic de Carmona y Villa de Zaragoza, portar de manera ordenada el cubrebocas, guardar distancia y colocar gel antibacterial en espacios de uso común, para el aseo constante.
????
Sin embargo, todo se olvidó cuando las propias autoridades llamaron a los mexicanos a la confianza y a emprender acciones irresponsables, como relajar las medidas de seguridad sanitaria, sin importar el riesgo en el que se verían los potosinos que no alcancen a reaccionar si les llega alguien con el virus.
????
Si alguien es incapaz de educarse con una multa de 10 mil pesos por invadir el derecho de paso de personas con discapacidad, es muy poco probable que aprenda a no organizar grandes reuniones en tiempos de contagio de coronavirus.
????
Como no se escuchaba desde 2020, otra vez el ruido de pachangas surge de salones de fiestas, bares y antros de la ciudad sin control. Son muchos más los que van a hacer montón. Es más, el desenfreno, dicen, también se ve incluso en las recurrentes visitas a los moteles.
????
Este domingo, el tianguis dominical de la avenida Hernán Cortés y los espacios de venta de ropa vieja en el camellón central de la avenida Ricardo B Anaya, frente al rastro, también parecían dejar mucho que desear. Miles de potosinos sin cubrebocas, recorrieron las kilométricas travesías, en busca de chácharas o nada más para pasear, sin el uso de cubrebocas, con cero sana distancia, incluso estornudando o tosiendo sin taparse, y recordando que las duras lecciones se olvidan pronto.
????
Se equivoca quien supone que por haber pasado sin contacto con el virus, ya libró los riesgos. Su transmisión es idéntica a la gripa. Una persona fuerte, sana e inmune, de todos modos es movilizadora, y lleva el virus a quien puede morir. En quien mueve el SARS-CoV-2 a una persona vulnerable, tal vez sin ser su voluntad pero sí a raíz de su negligencia, se convierte en un asesino silencioso
????
En medio de la crisis sanitaria que otra vez no ha tocado fondo, también se elevan escandalosamente los precios los productos de consumo. Los fruteros empiezan a padecer el aumento de precio de algunos perecederos, por lluvias o falta de producción. Obvio, el único aumento de precio exagerado y a su vez injustificado, es el que aplica al kilogramo de aguacate, si se considera que el origen de su producción es el Estado de Michoacán, campeón en la extorsión de bandas de delincuencia organizada a los agricultores, que no se ha frenado porque nuestro presidente optó por los abrazos, mientras millones de mexicanos pagamos en el precio la extorsión a los aguacateros. Y también subió el huevo.
????
Y de acciones con huevos, hay algunas para el anecdotario, que es importante contar. A alguien se le ocurrió adquirir algunas cajas que transportaban los productos de gallina, para movilizar dinero en efectivo que misteriosamente se escurrió de una asignación fantasma de contrato de servicios. El huevo ya no estaba. El servicio de compra de insecticidas no existía. El dinero sí estaba, pero bastó un transporte cómodo y en blandito, para que la extitular de la Secretaría de Salud, Mónica Rangel y sus cuates, pudieran movilizar millones de pesos que no se supo dónde quedaron.
¡HASTA MAÑANA!