Este domingo, autoridades gubernamentales desayunaron con la noticia de un video que circula a través de redes sociales, en el que una supuesta banda delictiva fuertemente armada y con vehículos blindados, literal, toma la zona habitada de la Delegación de La Pila, e incluso lleva vehículos blindados para patrullar las calles, ante la falta de vigilancia oficial, ya no se diga de la alcaldía de la capital que técnicamente se quedó sin vehículos con el cambio de administración y el vencimiento planeado de los contratos de arrendamiento, sino de las propias corporaciones estatales, que tienen cuerpos de seguridad muy cerca de ahí, justo en el Centro de Reclusión.
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La falta de información suele generar incertidumbre, miedo y especulaciones. Es verdad que un tema de delincuencia de nivel extremo suele causar temor incluso entre las autoridades, pero también debía emitirse un pronunciamiento, y las recomendaciones para encontrar la forma prudente de tocar un tema tan delicado, sin duda debían venir de los responsables de la gobernabilidad. Ayer, la única ocurrencia fue la táctica del avestruz. No podían decir que no sabían. A las autoridades del gobierno lo que les sobra es información, y a la población, al menos una señal de que San Luis es gobernable, y no precisamente a través de pleitos con opositores políticos, sino en asuntos tan delicados como ese.
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Dando tumbos y maromas, el proyecto de la presa “La Maroma” es un callejón sin salida. Un error tras otro, llevó al proyecto a convertirse en un barril sin fondo, en primer término por la ineficacia de las autoridades locales, y en segundo, por un uso inadecuado e incluso irresponsable de los recursos destinados la construcción de la cortina. La obra avanzó tan lenta como la muy escasa capacidad de reacción de los gobiernos de Fernando Toranzo y Juan Manuel Carreras, que ni siquiera pudieron darle viabilidad a un proyecto de pasos subterráneos en la Alameda Juan Sarabia en la capital del Estado. Lo que faltó en ambos proyectos es responsabilidad social.
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La malversación de fondos es otro proceso, que forma parte de una herencia que arroja pendientes, como el de regresar a la Comisión Nacional del Agua el dinero gastado, pero sin justificación. Basta con una investigación de fondo, para resarcir el daño patrimonial y castigar a los responsables. No hacerlo, habrá reducido las deudas heredadas a un vulgar acto de quemar en público la reputación de los que se fueron, con fines de terminar de sepultar el viejo sistema de gobierno y partidista, pero sin devolver a Matehuala los impuestos malversados de la presa de “La Maroma”.
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“No es lo mismo ser borracho que cantinero”. Después de años de ver los toros desde la barrera, desde el ámbito empresarial como dirigente de Nuestro Centro y luego como líder estatal de la Canaco, Alejandro Pérez Rodríguez, actual director de la Unidad de Gestión del Centro Histórico del municipio capitalino, ya se dio cuenta que el asunto no es sólo de declarar, los problemas del primer cuadro de la ciudad son complejos y le está quedando el cargo muy grande; nada ha cambiado en el Centro, sino todo lo contrario, sigue siendo caótico, sucio, inseguro y lleno de ambulantes, ya hasta sus antiguos compañeros de la IP, están señalando los yerros del funcionario.
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¡¡HASTA MAÑANA!!