¿Y la policía? La virgen abandonada

Tal parece que por más operativos policiales que haya, no se entendió que mucho del trabajo depende del sentido común, de que la alerta no solo sea de ciudadanos, de que la policía se anticipe, de que como mínimo el ruido avise que alguien hace fiesta hasta entrada la madrugada. Nada de eso. Lo que menos hay es actividad policial. Mucho del trabajo parece más bien una fiesta de luz y sonido. Patrullitas blancas y automóviles fosfo de la “Polisía” en puntos clave, con visibles diferencias operativas m sin embargo, la operación de negocios que rompen el orden es cosa de todos los fines de semana

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Basta con pasar a pie o en vehículo por la avenida Pedro Moreno y encontrar en una de las fincas del cruce con la calle Fausto Nieto, un ya muy conocido antro clandestino, que en diferentes ocasiones ha sido escenario de enfrentamientos entre jóvenes que asisten según ellos a divertirse. Por supuesto, si bien les va, los asistentes a la juerga encuentran apoyo policial y si no, los agentes llegan cuando pasaron las ambulancias y recogieron a todo aquel que no pudo esquivar golpes y armas. Las autoridades reaccionan con los incidentes de la misma forma en que los vecinos reportan a un hombre que les causó daño, que les rompió vidrios o les robó. Aunque tengan evidencias, a veces no hacen su trabajo.

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Lo mismo ocurrió este lunes por la madrugada, cuando un baile sin permiso pudo transcurrir de manera tan fácil como la ausencia de las autoridades. ¿En qué cabeza cabe dejar entrar niños a una fiesta que se convierte en un baile, y que por lo avanzado de la noche se va volviendo progresivamente más peligrosa? ¿En qué cabeza cabe no vigilar los espacios en los que de manera recurrente hay fiestas clandestinas? La inoperancia de los sistemas de seguridad empieza a preocupar a los civiles, pero ser indiferente a las autoridades.

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La falta de presencia de la autoridad se vio claramente, cuando la Caravana nacional de la fe trajo a San Luis Potosí la imagen peregrina de la virgen de la Basílica de San Juan de los Lagos. Desde su entrada por Villa de Arriaga estuvo ausente la Guardia Nacional. En la carretera de cuota de San Antonio al fraccionamiento horizontes tampoco había policía. En Sierra Leona, se ausentó la Guardia Civil de Caminos. A la llegada a las vialidades municipales, por ningún lado encontraron “Polisía”. Ese vacío de autoridad policial en algo tan sencillo como el resguardo de una imagen religiosa, se nota muchísimo más cuando hay autoridades que deberían hacer valer la ley en hechos delictivos.

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A veces, como sucede con los ladrones en las colonias del norte de la ciudad, tales como la Industrial Aviación, la Aeropuerto y Los Reyes, la primera en escurrirse es la policía. Con pretextos burdos como que por ejemplo no pueden intervenir aunque los vecinos los señalen, nada más no detienen a los que roban y causan daños. Esa inoperancia hace pensar que por más resultados diarios que haya, siempre habrá ovejas negras que no coordinan todos los operativos. A veces, los afectados por la inoperancia son los policías en células, y con mucha frecuencia los jefes policiacos.

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¡HASTA MAÑANA!