CIUDAD VALLES.- Graciela García Rodríguez, directora del DIF Municipal lamenta el problema, pero no lo puede negar: a las personas que sufren de sus facultades mentales nadie los quiere cuidar ni nadie se quiere hacer cargo de ellos y cuando se escribe “nadie”, esto incluye a la familia de los propios discapacitados que vagan por las calles.
Hasta la fecha, el DIF Municipal atiende seis casos de hombres que deambulan por el centro y el bulevar de la ciudad a través de un procedimiento que incluye atenderlos de primera mano, alimentarlos, vestirlos, para luego pasar a la obtención de sus huellas y de sus fotos con el fin de buscar a sus familiares que, algunas veces son de otros estados, no sólo de otros municipios.
UNA LUCIDEZ DOLOROSA
Algunos de estos hombres tienen sus momentos de lucidez, y es entonces que recuerdan y que narran que sus propios parientes los trajeron a Valles a “dar la vuelta” y luego ya no los vieron más, explicó García Rodríguez, corroborándose entonces la leyenda urbana de que familiares inescrupulosos vienen a Valles desde otros puntos de la Huasteca y dejan a sus parientes a la deriva, en alguna calle o colonia de la ciudad.
La funcionaria explicó que al encontrarse a los familiares de estos discapacitados, se les ofrece la canalización a atención médica y la obtención de medicamentos, pero los parientes simplemente hacen oídos sordos y vuelven a dejar sin cuidados a estos hombres, quienes salen a la calle a buscar algo que les devuelva a la realidad
que perdieron.