CIUDAD VALLES.- De tradición izquierdista y perredista, cuando el municipio de San Martín le dio la oportunidad a un panista, las cosas sólo empeoraron.
Todos vieron las fotos de la hija del alcalde Crescencio Rivera Guerrero posando en varios puntos de Europa, como Londres o París y ahí comenzó el descontento en el más sureño de los municipios huastecos, porque, contrario a lo solvente que se ve la muchacha y su familia, que tiene dinero para pagar costosos viajes al Viejo Continente, en la Alcaldía están pagando quincenas a medias o bajo la mecánica de que les pagan una quincena completa y la próxima viene con descuento sin explicación.
En el DIF, la esposa de Crescencio Rivera, Ciranely Hervert Camargo se la pasa corriendo a cuanto personal le contraria alguna de sus ideas, sin importar si éste tiene razón o no y mientras el DIF prácticamente no se dedica a nada, la primera dama del Municipio que tiene 21 mil 176 personas viaja a la capital del Estado a comprar todo tipo de lujos que después presume como sus últimas adquisiciones, cuando regresa de sus periplos.
Además de que el cuñado del alcalde, Ignacio Priego, fue tesorero durante los primeros meses, faltando a la ley y cometiendo el nepotismo más vergonzante.