MATEHUALA.- Causó sorpresa que se demoliera el edificio que fuera sede durante largos años de la oficina del Servicio de Agua Potable y Saneamiento de Matehuala (SAPSAM), y el cual estaba considerado como un edificio histórico.
En opinión del ex director del organismo, Patricio Luis Salazar, es lamentable que el inmueble fuera devastado. “Fue un atentado haberlo derribado porque un edificio de esa índole no puede morir de esa manera tan cruel”, puntualizó.
Considera que si se hizo eso es porque seguramente el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo autorizó, “pero el edificio no tenía que ser demolido, sino que se debería haber buscado la forma de que permaneciera o cuando menos se debió haber conservado su fachada”.
Recordó que el inmueble era un legado que le hizo al pueblo de Matehuala la compañía American Smelting and Refining Company (Asarco), aquella fundidora que se estableció en la ciudad y que trajo muchos beneficios, entre ellos el edificio para la oficina de Aguas Potables que se ubicó por muchos años en las calles Francisco González, Bocanegra y Miguel Hidalgo.
La construcción, en su momento, fue una donación que se hizo y ahora resulta que de buenas a primeras sin más ni más lo echaron abajo, lamentó el ex directivo.
Considera que esto es una consecuencia de la escasa visión de las autoridades y de la ciudadanía que no sabe apreciar la historia de su pueblo.