Desaparecen las paleterías tradicionales

Sólo sobrevive el negocio de don Juan Cossío Carranza, pero planea retirarse

MATEHUALA.- Las paleterías tradicionales que ha tenido Matehuala han desaparecido y sólo queda una sobreviviente, la cual se mantendrá sólo hasta este año.

Don Juan Cossío Carranza, uno de los últimos paleteros tradicionales de Matehuala, con 45 años de experiencia comentó que había competencia porque había varias paleterías, así que ellos por exigencia propia, “teníamos que ser los mejores para poder competir con las peleterías de aquellos años como la de don Félix Mejía, Los Andes, El Pachuco, La Especial, Potosinos o La Higiénica”.

“Con el paso del tiempo se fueron acabando sus dueños, fueron muriendo y solamente sobrevivimos nosotros con más de 45 años de servicio y aún la gente prefiere las paletas naturales de agua, de frutas, de leche. Aquí no empleamos ningún sustituto de leche ni químicos, las elaboramos con leche bronca que es lo que le da el sabor”.

Hay productos como los esquimales, los sandwich, los vasos de nieve de leche con nuez, chocolate o vainilla, dice don Juan.

Agrega que tiene dos personas que le ayudan en su trabajo que inicia desde las siete de la mañana a las cinco de la tarde, aunque ahorita el trabajo disminuye un poco porque hay vacaciones y también, cuando es la temporada de frío.

Señala que hay seis personas que desde las ocho de la mañana van por los carritos y a los que surten de todos sus productos para recorrer las calles de la ciudad.

Explica que en temporada de clases se apostaban en las afueras de las escuelas, pero como ya están de vacaciones andan por todos lados ofreciendo las paletas.

Recuerda don Juan que cuando iniciaron las paletas tenían un precio de 10 y 20 centavos, pero como fue pasando el tiempo el producto se fue elevando por los insumos que paulatinamente van subiendo de precio hasta llegar a los 10 pesos y la gente gusta de lo natural sin que tengan procesos químicos como lo tienen otras paletas que invadieron el mercado y que en todas partes se encuentran y que son mucho más caras.

Señala que afortunadamente las personas quieren y saborean las paletas tradicionales.

Recuerda a su esposa la señora María Vázquez de Cossío, quien trabajaba en el negocio con mucho ahínco. “Puedo decir que era la mera, mera del negocio, muy trabajadora, muy responsable fue muy dedicada al negocio”.

A sus 73 años de edad don Juan comentó que ya piensa retirarse porque ya se siente cansado y que está enseñando a su sobrino Érik Cossío para que siga trabajando en su negocio de la calle Zaragoza 221.

“Mis dos hermanos Víctor y Alberto Cossío, que ya fallecieron también se dedicaron a este oficio que para mí ha significado toda una vida y que gracias a esto formé mi hogar y la satisfacción de estar con vida y estar rodeado de mis hijas y estaría aún más contento si estuviera mi esposa a mi lado”, finalizó.