El lado siniestro de servidoras públicas

Ciudad Valles.- Dos casos recientes que son tan fascinantes como aterradores, demuestran que la mujer es de una versatilidad asombrosa. Fueron los asuntos judiciales de Dora Hilda Mayorga Pérez, que de día era la educadora más dulce de la guardería Santiago de los Valles en la calle Zaragoza y el de la enfermera Nazly Meraz, quien fue reportada como desaparecida, pero que andaba con un grupo de personas que portaban armas y droga, presuntamente siendo uno de ellos su pareja sentimental. 

Dora Hilda Mayorga Pérez era conocida por los papás de bebés y niños pequeños de la guardería Santiago de los Valles, como la más cariñosa y atenta de las trabajadoras sociales de esa estancia. 

Cuando en Valles se enteraron de que esa mujer de sonrisa agradable y pelo agarrado hacia atrás, había muerto a balazos, la primera reacción fue de desconcierto y de rabia. 

El 8 de septiembre de 2016, en la tarde, luego de comer mariscos en el restaurante “7 Mares” del fraccionamiento La Curva, un desconocido se acercó a Dora Hilda y a su novio, Jaime Saldaña Liceaga y abrió fuego con un arma corta. Los dos quedaron tendidos, heridos de bala. Dora Hilda murió cuando era trasladada al IMSS. 

Después se supo que Dora Hilda acostumbraba andar armada, que había intentado atentar contra la vida de su ex esposo y que habría participado en ilícitos perpetrados por su familia, apuntándose que el temperamento de la dulce maestra se tornaba explosivo y violento. 

Aparte, el 22 de febrero pasado, Nazly Meraz Gómez, enfermera del Hospital de Aquismón, pero radicada en Valles, salió a las tres y media de la tarde de su turno y nadie volvió a saber de ella.