CIUDAD VALLES.- El martes 29 de junio ingresó al área de Urgencias del Hospital General Emmanuel Guillén Castillo, empleado municipal de 41 años de edad y a pesar de quejarse de dolores intensos en la parte baja del abdomen, de inmediato se pudo dar cuenta su familia que peregrinar para lograr la atención de un médico era lo que les esperaba en el nosocomio dependiente de la Secretaría de Salud.
Pasó cuatro días, antes de que lo trataran de una apendicitis que lo tuvo al borde de la muerte, porque por el reventamiento del apéndice cayó en una sepsis que le causó complicaciones graves.
La razón por la que no era atendido y apenas era cuestionado sobre su dolencia es sólo una, de acuerdo a la familia: no hay personal suficiente y la familia del que todavía está hospitalizado pudo contemplar cómo un médico “se parte en varios pedazos” para poder atender urgencias que se presentan a un mismo tiempo.
El sábado fue intervenido apenas, pero era tarde ya. Ayer, fue operado de nueva cuenta Guillén Castillo y hoy se encuentra en mejores condiciones, pero la infección interna que le causó la apendicitis por poco termina con su vida.
El viernes pasado, trabajadores por contrato a los que se les prometió quedarse a laborar después de haber sido enrolados en el Hospital General y en las Jurisdicciones Sanitarias para apoyar contra el Covid, informaron que el nosocomio se había quedado sin 65 enfermeras y médicos debido a que los dieron de baja.