Matehuala.- Hacen falta muchos Rolandos que se entreguen en cuerpo y alma a servir a una institución tan noble como es la Cruz Roja.
Hace 25 años que un paramédico llegó a la benemérita institución a buscar a un amigo, sin saber que parte de su vida la ha entregado en servir a la sociedad.
El caso es el de Rolando Bedoy Varela, actual coordinador del área de enfermería de la benemérita institución, quien comentó que hace veinticinco años fue a buscar a un amigo socorrista a la Cruz Roja, quien lo invitó a participar como voluntario.
El caso es que al ver el movimiento que había en la benemérita institución, le llamó la atención y sintió el deseo de apoyar a personas que requerían ayuda para poder salvar hasta su vida, y se quedó para sumarse como voluntario, jamás pensando en los recursos que podría recibir como voluntario.
“No sabía muchas cosas y me propuse estudiar una carrera técnica en enfermería, porque mi anhelo era estar más entregado a Cruz Roja, ser enfermero o paramédicos son dos polos opuestos, el primero es atender en la calle y el otro en un hospital”.
Reconoce que hay orgullo porque ha logrado muchos objetivos, ya que ha atendido un sinfín de accidentes carreteros con muertos, familias destrozadas en llanto, porque en ese momento perdieron a un ser querido, recuerda el choque de dos autobuses de pasajeros, con reporte de varios muertos y muchos lesionados en el año de 1994.
Luego ocurrió que un camión de pasajeros que se quemó a la altura del Huizache, donde lograron rescatar a algunas personas que estaban atrapadas, muchas volcaduras, al igual de una persona que murió producto de un polvorín a la que trataron de reanimarlo su corazón no respondió. “Lo que más me impresiona y me duele es ver a niños muertos con parte de sus cuerpos desmembrados”.
Por lo que invita a jóvenes a que sean parte de Cruz Roja, “que ayudemos al prójimo, es muy bonito”.