HUEHUETLÁN.- La juguera de Huichihuayán arroja el agua residual en un terreno que se encuentra a poco más de un kilómetro de la planta, advierten las asociaciones medioambientalistas.
A un kilómetro de la juguera, rodando hacia el norte, las pipas con aguas residuales que, por lo pronto se dejaron de verter al río, entran a un predio que las asociaciones medioambientalistas Proárbol Prorio y Ecotómbola consideran que es un confinamiento rentado que de cualquier manera contamina suelo, mantos freáticos y quizá subterráneos del Río Coy. Refirieron que tener un rancho para tales fines es una solución para salvar al río Huichihuayán, pero seguir contaminando en otras partes no era el plan original.