CIUDAD VALLES.- Hace una semana, María Solano Orta, maestra de profesión de 40 años de edad, se levantó de su cama y pisó agua, en lugar del suelo que ella mandó colocar, porque el líquido se había filtrado a su recámara porque el tinaco de la DAPAS que tiene como vecino escurre sin cesar litros y litros y no sólo afectó su vivienda sino su salud respiratoria.
Hace dos años, María Solano, afectada, reportó el tiradero del tinaco que está en Avenida Las Villas, de la colonia Solidaridad y la primera operación que mandó hacer el director técnico de la DAPAS, Raymundo Cano Tinajero fue a ponerle costales en la parte alta a la construcción de mampostería; al no funcionar, se volvió a quejar y colocaron un tubo para canalizar la fuga, pero se ha seguido encharcando su patio durante meses.
El colmo fue que el agua se introdujera en su recámara, causando una humedad insidiosa que no desaparece por el flujo incesante, causando que la profesora enfermara de pulmonía, debido a la humedad y las temperaturas templadas de este otoño.
La docente compró su casa a través del Infonavit y aunque ha hecho adecuaciones, la humedad prevalece y exige que se reparen los daños y que se contenga la fuga del tinaco.