Aún flota en el ambiente el enojo que causó en Palacio de Gobierno la difusión de los resultados detectados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en materia de endeudamiento de las entidades durante 2024, en el que San Luis fue señalado como el segundo estado con mayor incremento en el endeudamiento, con más de 7 mil millones de pesos.
Pues parece que los corajes que causa ese tema seguirán, solo que ahora serán generados por estadísticas de la propia administración estatal.
La Secretaría de Finanzas entregó al Congreso del Estado la cuenta pública correspondiente a 2025, lo que actualiza la información financiera de la administración, incluyendo el tema de la deuda.
En un comunicado emitido a principios de este mes, la titular de Finanzas, Ariana García Vidal, ofreció un muy escueto esbozo del documento, destacando, desde luego, la información positiva. En materia de pasivo, presumió una disminución de 7.4 por ciento en la deuda pública, es decir, la contratada con los bancos a largo plazo. Y nada más.
La revisión al documento, sin embargo, ofrece una perspectiva más amplia.
En números gruesos, lo que se observa es que los pasivos totales son mucho más altos que los presumidos por la secretaria.
En 2025, el gobierno adeudaba por diversos rubros doce mil 147 millones de pesos. Sin embargo, este monto es inferior al reportado un año antes, 13 mil 446.7 millones de pesos. La administración le descontó mil 299 millones de pesos, casi el 10 por ciento.
De ellos, tres mil 060.8 millones de pesos corresponden al rubro mencionado por la secretaria García Vidal, los créditos contratados a largo plazo.
Esta reducción no tiene nada de extraordinario. A menos que el gobierno entre en insolvencia, siempre va a ir a la baja, pues el pago ya está pactado de antemano y se descuenta automáticamente de las participaciones federales. Es como si alguien presumiera los pagos domiciliados del Netflix o el teléfono.
Más notoria es la reducción en las cuentas por pagar de corto plazo, que concentra el grueso de la baja general, pues sumó mil 227.2 millones de pesos menos. Aquí se suman los pasivos con proveedores y contratistas. Aún así, el monto, aunque disminuyó, sigue siendo alto: cinco mil 307.8 millones de pesos.
Por otro lado, la cuenta pública confirma la tendencia de este gobierno de apalancarse en los créditos quirografarios de corto plazo y alto interés.
En 2024, el saldo de este pasivo quedó en tres mil 634 millones de pesos, producto de 10 créditos que estaban vigentes pero que fueron liquidados en el ejercicio de 2025.
Sin embargo, se registró una paradoja: el año pasado, el gobierno de Ricardo Gallardo Cardona contrató menos préstamos, cinco, pero al ser de montos elevados, que incluyen uno de mil millones y otro por mil 200 millones de pesos, el saldo final del año pasado fue incluso mayor, de tres mil 700 millones de pesos.
Estos números exhiben una realidad preocupante del ansia de la administración por el crédito de corto plazo. En 2024 pagó en 12 meses una suma superior a la de la deuda de largo plazo cuyo vencimiento está a décadas de distancia. Y en 2025, lo volverá a hacer.
Que en ambos ejercicios el saldo permaneciera casi estático implica que el gobierno tapó los hoyos financieros del año pasado… abriendo otros más hondos.
El reproche que lanzó el mandatario cuando el estado quedó expuesto en el reporte de la ASF no tuvo mucho sentido: atribuyó una mala interpretación de los datos del informe, aunque no ofreció un argumento alternativo que interpretara “correctamente” la información de la Auditoría.
Y de algún modo, ligó los niveles de endeudamiento con el desempeño económico del estado, como si el producto de los préstamos quirografarios se hubiera destinado a actividades productivas.
El documento de la cuenta pública del año pasado derrumba esa versión, pues reconoce que los préstamos de corto plazo se contrataron “con el objeto de solventar las necesidades de liquidez”.
Añade que para enfrentar esa carga, “se requirió la contratación de obligaciones a corto plazo, principalmente para cubrir los compromisos del fin de año tanto del sector central como del paraestatal, y lograr disminuir gradualmente el déficit recibido desde la anterior administración gubernamental”.
Es decir, que los préstamos de corto plazo no se destinaron a carreteras o puentes, sino a remediar la falta de efectivo para completar los aguinaldos de la burocracia.
Y si para no quedarse sin dinero hay que contratar onerosos préstamos, no se puede considerar que este gobierno tenga finanzas sanas.
La Secretaría de Finanzas está cayendo en el juego de quien, por no saber cómo controlar el gasto, solo cava un agujero para conseguir tierra con la cual tapar el anterior.
Aclaración confusa
Si lo querían arreglar, acabaron complicándolo más. En la entrega del 26 de enero pasado se habló sobre las decenas de funcionarios de diversos niveles gubernamentales en San Luis Potosí que disfrutan de ingresos superiores al millón de pesos, y que en algunos casos, superaban a los ingresos del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, e incluso a los de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Entre los cargos con salarios privilegiados se expuso el de la coordinadora del DIF municipal de Soledad de Graciano Sánchez, Flor Olivia Gómez Vázquez, que aparecía con ingresos de un millón 867 mil 697 pesos; y la contralora Heriberta Cortina García, a la que se le asignaron ingresos anuales por un millón 778 mil 572 pesos.
Ambas destacaban como las integrantes de un gobierno municipal con sueldo más alto, incluso más que casi todos los alcaldes y, por supuesto, del soledense Juan Manuel Navarro, que ingresa 453 mil 900 pesos al año.
La fuente de esos datos fue el presupuesto de egresos y tabuladores de la alcaldía del vecino municipio, publicado en el Periódico Oficial del Estado el 12 de enero pasado.
En esa ocasión, se escribió en este espacio lo siguiente: “Existe una particularidad en estos últimos casos: aunque el desglose de ingresos arroja las cantidades citadas, el tabulador publicado en el Periódico Oficial del Estado muestra cifras globalmente inferiores. La magnitud del “yerro” no parece inocente; más bien, evidencia los obstáculos que los funcionarios imponen para evitar que los ciudadanos sepan cuánto cobran de los impuestos que, pequeño detalle, salen de sus propios bolsillos”.
Pues resulta que el documento, en efecto, contenía errores, que presuntamente se intentaron corregir con una errata publicada en el mismo medio el pasado 3 de marzo.
Lo de la presunta aclaración se expresa porque, al analizar el documento está presentado de tal forma que más bien, oscurece el punto de cuánto ganan las funcionarias del DIF soledense.
El documento lo firman los integrantes del órgano directivo del DIF municipal, encabezado por Pilar Cardona Reyna, madre del gobernador.
A primera vista, los datos apuntan a una reducción salarial en algunos de los 29 cargos que se enlistan, incluyendo los dos de corte millonario.
El total anual de ingresos de la directora pasaba de 677 mil 218 pesos a 513 mil 660, mientras que los de la contralora pasaban de 647 mil 103 pesos a 511 mil 567.
Lo anterior porque los componentes del ingreso, el ingreso permanente, las percepciones adicionales y un estímulo también presentaban reducciones significativas.
Sin embargo, mientras en la nómina original, el ingreso mensual se integraba sumando los tres rubros, ahora sólo se incluía el ingreso mensual, logrando así la “baja” salarial.
El problema es que el tabulador original incluía en el sueldo mensual los dos rubros salariales que ahora, en la corrección, quedaban excluidos.
Siguiendo esa misma lógica, se concluye que el sueldo de las funcionarias sí se reduce, pero sigue dentro del rango de la casta dorada del millón de pesos o más de ingreso total.
La errata no presenta ningún considerando que explique por qué la primera lista estaba equivocada ni en qué consistieron las correcciones aplicadas a la segunda nómina. Tampoco da pista sobre los motivos de no incluir dos de los tres conceptos que en la publicación inicial sí se sumaron a los ingresos de su directora y de su contralora.
En suma, si pretendieron clarificar la situación de sus ingresos, sólo la enturbiaron aún más.