La duda central en la política potosina de si a final de cuentas los partidos Morena y PVEM irán juntos o separados en la elección de gobernador, para estas fechas aparece despejada: van por separado. La última confirmación es de apenas el lunes pasado, y estuvo a cargo de la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del partido guinda, Citlalli Hernández, durante una entrevista periodística. En semanas previas se había filtrado la misma versión en diferentes instancias de ambos lados.
Esta circunstancia, la de ir cada quien por su lado, responde a una sola causa: la pretensión intransigente del gobernador Ricardo Gallardo Cardona de que la candidatura conjunta fuera para su esposa, la senadora Ruth González Silva, con lo que se configuraría un cuadro clásico del nepotismo que rechaza, también con intransigencia, Morena.
Siempre hemos dicho en este espacio que si el partido Verde, en su versión potosina bajo el mando gallardista participa solo, pierde la elección. Esta apreciación nuestra no puede ser definitiva en estos momentos, pues sin duda Gallardo Cardona está explorando otras posibilidades de alianza. Ya el PT le dijo que no, pero queda la opción del PRI, que con su intención de voto de entre cinco y ocho puntos porcentuales, puede marcar la diferencia.
Participando en solitario, el Verde gallardista enfrentará el riesgo de derrota en dos frentes distintos: ante Morena, que mantiene la mayor preferencia electoral y llevaría consigo los cuatro o cinco puntos porcentuales del PT, y también ante la posible alianza PAN-PRI. Con todo y el inconfiable estilo de Alito Moreno, hay la posibilidad de que al tricolor le convenga más sumar sus fuerzas con el PAN en nuestro Estado. Esto, porque en Nuevo León el prospecto más fuerte para ganar la gubernatura es un priista, pero necesita el apoyo albiazul para mejorar sus momios.
Hay otras varias razones que dan sustento a la tesis de que el verde gallardismo pierde si va en solitario a las urnas. Llegado el momento de que se definan las postulaciones y que por mandato legal ya sean inamovibles, será la hora de detallar esas razones. Cosa de algo más de paciencia.
La única pero muy remota opción de que Morena y el Verde se unan en busca de la gubernatura es si se abandona la opción de la senadora. Si doña Ruth no es candidata, la derrota desde antes de ir a las mesas de votación será de su marido no de ella.
Por lo pronto, el hecho claro de que en la elección de gobernador(a) Morena y Verde vayan divorciados, no cancela sus posibilidades de entendimiento en las demás candidaturas. De acuerdo con fuentes bien enteradas, ambas formaciones políticas siguen sentadas a la mesa para definir cómo quedarán en cuanto a las siete diputaciones federales y las quince locales, así como las 59 presidencias municipales.
En esta fase preliminar de tan complejas negociaciones, son perceptibles dos corrientes distintas de pensamiento. Una, principalmente del lado de Morena, en el sentido de ir separados en todo. El argumento principal es que la opción contraria implicaría un enorme riesgo de confusión para los votantes, sobre todo en el medio rural, lo que podría acarrear resultados desfavorables, aunque fueran involuntarios.
Del otro lado de la mesa, los verdes gallardistas proponen ser selectivos, no guiarse por decisiones generales de todo o nada. Es decir, proponen ir juntos en los distritos y municipios donde las encuestas e información de inteligencia electoral les indiquen que si van cada quien por su lado lo más seguro es que pierdan, al disputarse la misma bolsa de votos.
Otra posibilidad es pactar por paquetes. Por ejemplo, que Morena se quede con las candidaturas a diputados federales y el Verde se quede con las de diputados locales. En el caso de los ayuntamientos, la Capital, Soledad y dos o tres más para el Tucán y el resto para el guinda.
Dicen los norteamericanos que si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes. Yo pensaría que las risas se convierten en carcajadas si los planes son políticos. De repente aparecen complicaciones y amenazas graves por el lado menos esperado. De eso platicamos en los siguientes párrafos.
DE PRONTO
Ayer, de pronto, el conocido columnista Raymundo Riva Palacio, publicó en su columna Estrictamente Personal de El Financiero, que autoridades de los Estados Unidos han comenzado a investigar a los líderes nacionales del Partido Verde Ecologista de México, por los presuntos delitos de tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y asociación delictuosa.
Riva Palacio se refiere centralmente a cuatro personajes de la cúpula Verde: su líder Jorge Emilio El Niño Verde González, sus principales operadores el senador Manuel El Güero Velasco y Arturo Escobar, experto en alianzas electorales. El otro es Jesús Sesma, dirigente en la Ciudad de México.
El gobernador Ricardo Gallardo aparece mencionado marginalmente. Respecto de ese núcleo de mando, el columnista dice que “No hay más en el politburó de los verdes, pero su red se extiende principalmente a Chiapas y Quintana Roo, con un lunar en San Luis Potosí, donde el cacique, el gobernador Ricardo Gallardo, es más poderoso que el partido en ese estado”.
Es decir, esta vez RRP no tiene en el centro de sus alegatos a Gallardo Cardona, de quien ya se ha ocupado ampliamente en columnas anteriores, aunque sus pronósticos de posibles acciones en su contra por parte de los vecinos del norte no hayan encontrado respaldo en los hechos hasta ahora. Todavía no se agota el tiempo para posibles acciones de ese tipo, y de alguna manera el propio mandatario potosino ha alimentado las versiones de Riva Palacio y de otros columnistas nacionales, con acciones tan mal disfrazadas como la contratación del cabildero y estratega político norteamericano Roger Stone.
Lo cierto es que si en algún momento los
cabecillas Jorge Emilio, Velasco, Escobar, Sesma, y la misma presidenta nacional de membrete, Karen Castrejón, se vieran forzados a apartarse de la política activa y quizá hasta a ocultarse, no hay garantías de que quienes los llegaran a sustituir serían igual de obsequiosos con Gallardo Cardona.
Porque no hay que olvidar nunca, perdón que sea tan reiterativo, pero es que mucha gente parece olvidar que a final de cuentas el monopolio para el registro de cualquier candidatura, excepto las independientes, corresponde a las dirigencias nacionales de los partidos. Es decir, en el hipotético caso de relevo en la dirigencia nacional Verde, ninguna garantía hay de que quienes lleguen hagan suyos los compromisos de cualquier naturaleza que quisieran heredarles.
Pero si de situaciones de riesgo se trata, hay más. Información confiable proporcionada por personas con acceso, apunta en el sentido de que las relaciones entre la cúpula verde y Gallardo Cardona -con total independencia de lo revelado ayer por Riva Palacio- no pasan por su mejor momento.
Sucede que a los entendibles jaloneos y discrepancias provocadas por la férrea postura gallardista a favor de la senadora Ruth, recién se añadieron otros de naturaleza distinta pero que aumentaron las tensiones. El dato más sólido que hemos recibido tiene que ver con la contratación del despacho de Stone.
La versión en nuestro conocimiento es que los mandamases nacionales del verde se enteraron del tema Stone por los medios, ya que nunca tuvieron ni un comentario de cortesía al respecto por parte de Gallardo. Eso los enfureció.
En respaldo de esta versión, nos indican que fue por ese distanciamiento que RGC “sintió frio” y decidió hacer una demostración de fuerza para dejar en claro quién es el jefe de la plaza.
De ahí viene la apresurada decisión de conmemorar los 20 años del surgimiento del gallardismo, que básicamente consistiría en dos concentraciones masivas: 50 mil simpatizantes en esta capital y 10 mil en Ciudad Valles. Fue inocultable el hecho de que no vino nadie, absolutamente nadie del comité nacional del Verde. Ni siquiera doña Karen que hace todos los mandados.
Quizá fue mejor para Gallardo, ya que su demostración de músculo político resultó muy medianito. De los 50 mil asistentes presumidos para los terrenos de la Fenapo no llegó más de la tercera parte. En la Huasteca esperaban 10 mil y si juntaron 2 mil 500 ya fue ganancia.
COMPRIMIDOS
Una de las mayores degradaciones que el gobierno gallardista ha impuesto en nuestra vida pública, particularmente en los modos de hacer política, consiste en que hace tiempo se dejó de legislar en aras del interés colectivo para hacerlo solo atendiendo a los intereses del grupo en el poder, ilegítimos, arbitrarios y abusivos en la gran mayoría de los casos.
A ese perverso modo de hacer las cosas corresponden los dos decretos aprobados ayer en el corrompido Congreso local, a fin de modificar los requisitos para ocupar la titularidad de la Fiscalía General del Estado -responsable principal de la procuración de justicia para todos- y para reducir a la mitad (de 40 a 20 días) el período de precampañas dentro del proceso electoral próximo a iniciar. En ambos casos, lo que hay detrás no son deseos de mejorar nuestra legislación sino de servir a los apetitos facciosos del gallardismo. La ley prevé la posibilidad de que acciones semejantes puedan ser impugnadas. Si ello ocurre, lo más probable es que los tribunales federales las anulen. Pero una vez más esta gentuza habrá enseñado la oreja.
Lo que también es palpable es que este tipo de excesos del poder público potosino siguen acumulándose para consolidar y fortalecer ese fenómeno identificado, simplificando los términos, como hartazgo del gallardismo. Cada día que pasa se hace más presente, más ofensivo, más insoportable, más demencial. Esa conducta rapaz, que lo mismo obliga a vender en todos lados las marcas propias de ron o tequila que a legislar sobre pedido, muchos potosinos la van a castigar en las urnas. Lo vamos a constatar.
Por lo pronto, les puedo asegurar que cada día son más los gallardistas de siempre que muy discretamente se han ido acercando a otros partidos o corrientes políticas para comprometer su respaldo a la hora de la verdad. Estamos hablando de alcaldes, liderazgos regionales, autoridades comunales, actores políticos que van de salida y hasta jóvenes de diversos sectores. No quieren riesgos y permanecerán en silencio público, pero en corto, en discretos coloquios ya han comprometido su trasvase de militancia y compromiso partidistas.
Esta columna se ausentará dos semanas.