Expósitos y conversos

El alejamiento entre las dirigencias nacionales del PRI y el PAN es cosa confirmada. El alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos llegó al cargo como parte de esa alianza con una mayoría de votos del PAN y es la figura opositora más relevante ante un gobierno estatal que engulle todo el espacio político disponible

Si esperan firmada en un papel la ruptura de la alianza opositora PRI-PAN-PRD, será por puro gusto protocolario. En la toma de posesión del nuevo gobernador de Durango, impulsado en esa alianza, los dirigentes del PAN y del PRD ya no dejaron duda de su alejamiento respecto de su homólogo priista, Alejandro “Alito” Moreno.

Perredista y panista ignoraron y no saludaron al tricolor. “La confianza se rompió, se deshonró la palabra y ya no hay relación con Alejandro Moreno”, confirmó a la prensa el presidente del PAN, Marko Cortés. El perredista Jesús Zambrano lo llamó “traidor”. Y ahí “Alito”, con más cinismo que inteligencia, pretendió actuar en ese evento como si la iniciativa y voto del PRI para militarizar la Guardia Nacional hasta 2028 no sea lo que fue, una negociación enmarcada por los escándalos de corrupción en los que el presidente nacional del PRI se ha visto involucrado y exhibido.

El alejamiento de los partidos que registraron al priista Enrique Galindo Ceballos como su candidato a la alcaldía de San Luis Potosí, eleva el grado de dificultades por las que ha de desempañarse. En las elecciones estatales de 2021, su partido, que gobernaba el estado, se fue al cuarto lugar. Si el ex jefe de la desaparecida Policía Federal quedó como el priista políticamente mejor posicionado después de ese naufragio, fue gracias a los votos del PAN, que renunció a la candidatura de la capital del estado en la lógica de poner a un panista como candidato de la Alianza a gobernador. El resultado fue desastroso para los aliancistas, pero aún más para el PAN: el municipio importante que gobernaba: “se lo regaló al PRI”, tal y como ahora lo leen muchos militantes y simpatizantes panistas.

Galindo es sólo presidente de una parte del gobierno municipal de San Luis Potosí. Preside un Cabildo diverso integrado por seis distintas fuerzas políticas. De 15 regidores, cinco son del PAN, cuatro del Verde Ecologista, dos de Morena, dos del PRI uno del PT y una de Nueva Alianza. El presidente estatal del PRI, un perfil gris y alifático que mucho explica la debacle de ese partido, es regidor. EL PRD no alcanzó regiduría, pero como integrante de la alianza se le asignaron algunos cargos en la administración.

Funcionarios del alcalde priista son panistas, del desprestigiado grupo que controla el partido blanquiazul, acusado ante Marko Cortés de “vender” candidaturas. Se hizo espacio en la plantilla a novios tarambanas y parientes inempleables. El priismo desempleado, muy numeroso por la pérdida de la gubernatura, también buscó y exigió refugio con Galindo.

Algunos priistas se pusieron muy exigentes: que les dieran un cargo y de primera fila. Muchos otros tricolores con no quedarse a descampado tuvieron: que les dieran un huequito con o sin escritorio, una asesoría, la jefatura municipal de escarapelas y papel picado, algún jale de inspector de bares para abstemios o de relator en problemas paranormales, lo que fuera.

Integrar a priistas y panistas damnificados de la elección en 2021 no ha sido la mayor de las broncas en el papel de alcalde opositor con más relevancia en el estado. A la cofradía dirigente del PAN le encantan los negocios de construcción. Las presiones por contratos de obra o proveedurías también son tema.

Gobernar ese gobierno municipal y hacerlo con un residente gobernador del Estado que sigue en campaña, ocupa a golpe de talonario cuanto espacio de difusión alcance, controla un Congreso sin debate y le ha puesto traíllas cortas a la auditoría superior y a la fiscalía, es todavía más complejo.

Con un estilo caradura que podrá no gustar, y de hecho no gusta a muchos capitalinos, el ahora verde Ricardo Gallardo Cardona rompió la fosilizada hegemonía política que compartieron en turnos PAN y PRI durante casi dos décadas. Su propio gabinete padece sus desplantes, con anuncios y versiones interesadas de ceses y remociones un día sí y otro también. 

En expansión intensa hacia el 24, el gobierno gallardista es una maquinaria no sólo para atraer clientelas electorales, sino también atraer a alcaldes y figuras políticas al bando Verde. Propician esta doble diáspora hacia el partido del gobernador el descrédito y comportamiento excluyente de la dirigencia real panista, cercana a Marko Cortés, y la decadencia simple y llana del PRI. Los alcaldes entienden el desamparo en el que están y se declaran verdes sin pensarlo mucho.

Y ahí está Galindo, parado sobre una isla flotante en esa hirviente olla podrida. Haciendo funambulismo cada vez que Gallardo decide algo sobre la capital. Mantiene el presidente municipal una no siempre bien lograda corrección política si el gobernador ordena un día garnachas gratis en la feria, a cuenta del erario municipal, o ningunea al organismo operador de agua potable de la capital. Un proverbio chino aconseja amar al vecino, pero sin derribar la cerca que los separa: si el alcalde sobrepasa la cerca, tendrá un costo.

Los partidos que llevaron a Galindo a ese cargo no han podido por lo menos diseñar una fórmula para reconectar con los ciudadanos y el tiempo pasa. El tiempo dirá si el alcalde de San Luis Potosí es ahora un expósito político ante su propio camino o un converso gallardista más a la suma.

LA TIRA DE LAS NETAS

LA SUERTE DE LOS MEDIOCRES


“Casi nunca las personas más talentosas alcanzan las cimas más altas, siendo superadas por individuos medianamente talentosos, pero sensiblemente más afortunados”.

Alessandro Pluchino y Andrea Rapisarda, economistas investigadores de la Universidad de Catania, Italia, en la conclusión a su trabajo sobre la suerte como determinante del ascenso de los menos competentes a puestos por encima de los más capaces, dedicados e inteligentes. Con su investigación, ganaron el Ig Nobel, un premio mundial a las investigaciones científicas más extravagantes. El País (15/IX).

 

EL RETO DE ELBA ESTHER


“Yo viví, sí, de los maestros. Me pagaban todo absolutamente, todo absolutamente. Y bueno, hay de corrupciones a corrupciones”.

 Elba Esther Gordillo Morales, ex dirigente magisterial, en entrevista sobre su regreso a la política, retando a quienes le señalan su paso por prisión. Para “La Maestra”, no hay denuncia ni dato alguno de haber agarrado dinero del erario. Reforma (11/IX).