La Cábala

La bancada Morena-PES PT está fuera de control. Lejos de actuar como una unidad que ganó una elección, ha hecho gala de canibalismo salvaje. Tampoco están mejor el dirigente estatal del ahora poderoso partido ni el jefe de delegaciones del gobierno federal.

Con mucha seguridad, potosinos ligados a Andrés Manuel López Obrador desde su época de misterios dolorosos, reconocen que el desbarajuste de Morena y sus aliados en San Luis se debe a la improvisación e impreparación de los actores, pero eso se terminará con el “desplazamiento” de dirigentes y mandos torpes, todavía encandilados por el triunfo de la escuadra Morena-PT y PES.

Que hay que tener compasión de esos morenos, petés y peses porque son piezas fusibles. Con tantos escándalos, acusaciones entre sí y guerra civil, “deberán irse” para dejar la puerta abierta a otro tipo de militancia, una que no atente contra sí misma y la consolidación de un gran proyecto para muchos años.

Y los hay que lo vaticinan con un tono de ventura esperada y secuencia lógica: esos desmecatados legisladores fueron necesarios porque no había otra gente para registrar, llegaron a las curules y los cargos por obra y gracia del voto en cascada a favor de Andrés Manuel, el votante promedio ni en el mundo los hacía y nadie los echará de menos cuando se les desplace por gente con más trayectoria, más preparada y por lo menos capaz de gobernarse a sí misma. Les dirán “gracias por participar” y “búsquense una vida”. No, no asoma siquiera la posibilidad de que se resistan a volver a la nada, o a planos más simples de la vida política. Si acaso, y no se mete en más líos, se salvará “El Mijis” por rentabilidad mercadotécnica como “renacido” social.

Están estas figuras en el papel de productos “de caducidad programada”, fabricados para no durar mucho, adrede.

El accidentado despido de la oficial mayor del Congreso, propuesta y defendida en un inicio por Morena, es un capítulo bizarro de la historia política. Sin oposición de adversario alguna, Morena-PT-PS se hizo la guerra a sí misma. El PAN incluso se había abstenido de votar la salida de la señora, pero al final apoyó en la sesión del Plano por la conducta que la cesada tomó en las protestas ruidosas y bloqueos en el Congreso. La disputa interna no es ideológica, si apenas sí hay ideas. 

No hay una mínima estabilidad emocional en sus integrantes. Se les definió a todos de facto como bloque (petés, morenos y peses), a imagen y semejanza nacional, pero en San Luis eso es mero perfomance, un montaje. No se ponen de acuerdo ni entre ellos. 

Al jefe de todas las delegaciones, Gabino Morales, lo defienden unos y lo acusan otras. No se salvó de ir impreso en mantas para marchas por el Día de la Mujer, expuesto por sus propias compañeras de partido como un acosador.  Con él el desplazamiento sería sutil, desde otra delegación y que ya está en proceso de tomar los trastos. Morenistas más serenos no lo ven desplazado, pero sí explican que el joven “es un buen brigadista” y hasta ahí el talento.

El dirigente estatal, Sergio Serrano, tampoco está para proyectos más grandes a futuro. Sale, declara, ataca y se vuelve a meter a su oficina. No hay una fuerza unívoca, lo que la realidad refleja es que no entienden ni lo básico de la militancia.

Si esperarán a que toque fondo para anteponer capas más eficientes, es cruel decirlo pero entre más pronto, tanto mejor.

MAFFESOLI PARA DESNORTADOS

No más de veinte personas en la sala, la mayoría de las sillas vacías y un servicio de café sobrado e impecable. El sociólogo francés Michel Maffesoli, creador del concepto de “tribu urbana” y considerado una figura clave para entender la posmodernidad, en un evento de pobre convocatoria en El Colegio de San Luis.

La institución ofreció una transmisión en vivo, pero esas cosas raramente mantienen conectados a más de veinte personas en sus momentos tope.

Algunos investigadores y un par de chicos haciendo apunte de obligación. Mirado un poco más allá de los académicos que ya lo conocen, lo que el señor de la corbata de pajarita expuso habría sido inspirador para una que otra alma crispada, enfebrecida, ralentizada, extática o en pena, según el bando donde milite, a los cien días del gobierno de la cuarta transformación, las cámaras de hegemonía retro y también nuestro dibujo local trazado en las urnas.

El hombre no habló de política mexicana, tema menor para un intelectual de alcances globales, pero sí del fin de un ciclo que toca vivir no sólo a los mexicanos, a occidente entero. Las particularidades de cada país o región ponen el acento, el fenómeno es general. El título de la conferencia no puede ser más ilustrativo: “El fin de una época”.

Tranquilo, pausado, Maffesoli puso como clave no resistirse en “una agonía conflictual” a los cambios políticos, sociales y de valores que brotan por distintas latitudes. Los expone como resultado de un proceso de saturación de lo que existía o existe aún. Hay un derribo para edificar algo nuevo, pero nuestra mentalidad occidental tiene problemas para entender este tipo de construcción. Tampoco se trata de resignarse, sino de reinventar: “Nada se acabó, todo se recompone”. 

El filósofo que ha explicado con mucha puntualidad el fenómeno de los “chalecos amarillos” en su país, y pronosticó las razones del declive del movimiento, habló del mesianismo, el populismo, como formas profanas del judaísmo y el cristianismo. De las emergencias de realidades antes impensables y que hoy generan incertidumbre, metaforizó: “La casa está ardiendo, no hay que salvar los muebles. Se ha quema todo. Hay que empujar otra lógica que está en gestación”.  

También tuvo luces para los radicalismos, expresados a gritos en las redes sociales, tratando de machacar al que opina diferente con descalificaciones en mayúsculas: los tiempos de la crítica también se fueron. 

El término “crítica” es de origen griego y significa analizar, separar, discernir para obtener un juicio, es un concepto que requiere un arbitraje. El problema es que ya no hay hay árbitros, todo lo que pasa por la cabeza se desborda. “Crítica es el equilibrio del juez. Para mí la crítica se acaba. Hay que regresar a la radicalidad, mirar a lo profundo”. 

Jugar con las reglas de un tiempo en decadencia, o ya periclitado, puede ser épico, pero no efectivo. Máxime cuando nuevas generaciones ya no se reconocen en esos valores. “Es el fin de un mundo, pero no el fin de mundo”, rubrica.

El fin de época cuando llega, llega para todos, incluidos quienes en el cambio se benefician. Cómo se reacomode cada quien en ese tránsito hasta la nueva época es la clave. 

Reinventarse o morir.

Rollos Sueltos

TRES IMPUGNAN. La nueva dirigencia priista que encabeza Elías Pesina tiene pendientes los recursos de tres priistas inconformes, cada uno con distintas argumentaciones pero un mismo reclamo de anomalías en el procedimiento de elecciones del presidente estatal y el consejo que lo avaló. 

REBOTE DE TRÁMITE. La Sala Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación regresó los juicios porque a su criterio los promoventes debieron agotar su instancia interna partidista, la Comisión Nacional de Justicia Partidaria, misma que los recibió de rebote pero dio la respuesta esperada y sin ver: sobreseer o descalificar los reclamos.

EN CURVA. Los promoventes se fueron ahora sí a la Sala Monterrey y algunos alegatos son coloridos. La ex regidora Alma Ruth Castillo Zúñiga, por ejemplo, solicitó y obtuvo por transparencia la lista de consejeros políticos que cumplían el requisito de las cuotas partidarias al corriente para participar en la asamblea electiva: la lista que le dieron, dato oficial, no llega a la mitad de los integrantes anunciados en la asamblea que designó a Elías.   Castillo Zúñiga se duele de que ese Consejo Político no le entregó información indispensable para el registro de planillas.

UNA PALABRA DEMÁS. Francisco Ricardo Sánchez Flores hizo similar camino de desdén por Justicia Partidaria y de ahí se fue a Sala Monterrey, ahora sí, para impugnar la Convocatoria a la sesión “electiva”, el orden del dia de la misma, desarrollo, elección y toma de protesta de Elías Pesina y Yolanda Cepeda. Sánchez Flores alega que se convocó a “asamblea electiva” y ese tipo de evento no está considerado en la norma interna. Cuestión literal de la ley, no debieron ponerle el término “electiva”.

DE “PE” A “PA”. Y Raúl Cruz Medina Torres impugna la legalidad de la expedición de la Convocatoria para elegir al Consejo Político Estatal, ya que no se apega a las disposiciones Estatutarias y de Ley, por lo que pide se revoquen todos los actos derivados de la misma.

DE NUEVO “EL PECAS”. Y como lo hiciera el PAN con la defensa de la elección en Tamazunchale, un inconforme priista cuestiona el papel dual de Edmundo Torrescano en el proceso de elección, pues era secretario del gobernador, aunque Gobierno del Estado ha insistido en negarlo.

La tira de las netas

APLICA PARA TODOS LOS POPULISTAS

“La hormiga, por odio a la cucaracha, votó al insecticida. Murieron todos, hasta el grillo que se abstuvo”.

Pancarta en una protesta en Brasil, que se viralizó para explicar el arribo del populista radical de derecha Jair Messias Bolsonaro a la presidencia de ese país, después de un desencanto generalizado con todos los partidos. Verne (25/II).

INFLUENCIA AMBIENTAL ES DESTINO

“Si vives en una charca, tienes que hacerte cocodrilo”.

Andrés Rábago García, “El Roto”, humorista gráfico español, sobre ciertas supervivencias en política. El País (9/III).