“Se solicita candidato”

Después del cuarto informe de Juan Manuel Carreras López, las efervescencias sucesorias para la gubernatura tomarán carta inevitable de normalidad. Quizá para entonces las dirigencias de los partidos ya tengan bases para encaminar un proyecto que por ahora no ven ni en bocetos.

En términos de realidades electorales recientes, se recortan dos fuerzas políticas: el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el PAN, aunque los resultados en las urnas hablen de una competitividad hasta de 4 fuerzas políticas en municipios grandes, aunque en la capital al índice no le alcanza para 4 opciones.

A partir de los cargos obtenidos, el gallardismo con registro del PRD queda detrás, pero hay razones para tener cautela con conclusiones simplistas. Cierto que no ganó una sola diputación de mayoría en el Congreso del Estado y perdió la capital, pero una asomada a los números da motivos para descartar un arrasamiento definitivo de la escena política. 

El camino que tomen los procesos promovidos por la actual alcaldía de San Luis Potosí y el Interapas por presuntos actos de corrupción, uso abusivo del de cargos, desvíos y otros, marcará sin duda el futuro electoral de la gallardía, en el sentido que se den. 

Otra novedad es el trasvase del gallardismo al Partido Verde Ecologista, tal vez como estación de transferencia final a Morena, o por lo menos a la esfera de apoyos satelitales al presidente Andrés Manuel López Obrador. El jefe real del gallardismo, el diputado federal Ricardo Gallardo Cardona, pactó en la Cámara con la representación morenista y la recuperación del control del PRD por parte de la dirigencia nacional restante en ese partido es cosa de tiempo, pues se duda que los jefes nacionales de lo que queda del PRD le mantengan la franquicia a la gente del ex edil soledense.

¿Por qué no la incursión directa de Gallardo en Morena, si ya vota con ellos en San Lázaro? Morenistas locales asumen que el acuerdo de Gallardo Cardona en niveles centrales no es ni de lejos con el jefe real del partido, el presidente López Obrador, tampoco con figuras de su primer círculo, sino “con personajes secundarios”: con Mario Delgado, líder de Morena en la Cámara y a su vez ligado a Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Relaciones Exteriores con aspiraciones a desbancar a doña Olga Sánchez Cordero de la políticamente más apetitosa Secretaría de Gobernación. No le ven o no le quieren ver un peso importante, o amenazante dado el carácter depredador de ese movimiento. 

En cuanto a Morena, o las distintas versiones de Morena existentes en San Luis, los ruidosos pleitos entre facciones evidencian que no ha habido, y no hay, un núcleo de acción, mucho menos una cabeza. Del Morena aupado por las urnas del año pasado no hay de dónde sacar un proyecto más o menos competitivo, otra cosa es lo que los zalameros de las distintas figuras morenistas les hayan hecho creer a éstos.

Políticamente, la figura más relevante, por el cargo, es la del senador Primo Dothé, pero de eso a que pueda ser competitivo en San Luis Potosí requiere de un vuelco espectacular en la consideración de los capitalinos para ganar una elección de gobernador. La prueba tampoco la pasa Gabino Morales, por más fiestas de besamanos que haga. 

Los diputados federales y locales de Morena son una parvada sin rumbo, políticamente irrelevantes y ajenos a la población. La mayoría ganó las curules gracias a López, punto. Y el fenómeno López podría no repetirse con la misma intensidad. “El Mijis”, diputado petista por el distrito octavo, fue muy sincero cuando declaró hace uno días que no ve prospectos a la gubernatura por la “coalición histórica” a la que pertenece.

Conocidas las prácticas de imposición de candidaturas de López Obrador desde que jefaturaba el PRD, el candidato de Morena para la gubernatura potosina puede llegar desde fuera de los feudos localitos que se disputan diputados y dirigentes partidistas. El presidente del Tribunal de Justicia Administrativa, y presidente de los tribunales de ese corte en el país, Juan Ramiro Robledo Ruiz, gana consideración como una posibilidad sólida local para el batidero que es Morena en San Luis, hasta ahora representado por gente mediana que no es capaz de gobernar ni su propia cabeza. Robledo sí sabe para qué es la política y cómo se opera. 

La otra carta con percepción de potencial es el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán; cuando todavía era priista, le achacaron alguna aspiración a gobernador por derecho de sangre que finalmente no se concretó. Hay quien lo ve ajeno al sector popular, pero los programas sociales los tiene y opera el gobierno federal, no costaría mucho activarlos. Acaso la mayor gracia calculada a Esteban es que dividiría el voto de la clase media urbana, es decir, a la capital que el PAN tiene como su fortaleza.

Y por el lado de Acción Nacional, el perfil de un proyecto fuerte tampoco se ha bocetado con claridad. Tienen un alcalde ganador pero no es panista, Xavier Nava Palacios. Las reformas que vienen para la selección de candidatos en el PAN podrían dejar fuera a los ciudadanos. Hay además una mal resuelta incomodidad de los panistas con Nava, sobre todo los más ortodoxos, que se quejan de “haber ganado la elección pero haber perdido la alcaldía” con el nieto del extinto líder civilista. No ven el natural partidismo en el gobierno que les favorezca, o por lo menos los atienda. 

La visión muy “ciudadanista” de Nava les parece chocante, sobre todo porque no deja margen a ninguna consideración especial para la gente del partido en servicios, programas ni acciones, algo muy común para fortalecer vínculos con la fuerza política que presta el registro. O se flexibiliza Nava, o se alejan más los panistas. 

Y a nivel nacional, no simpatiza mucho su alineamiento con un gobernador panista muy singular, el chihuahuense Javier Corral Jurado, un personaje con un proyecto ajeno a la dirigencia nacional y con un ego trasladable cuando menos en limusina de ocho puertas. 

El senador Marco Antonio Gama está ahí, con la mano alzada, pero no logra levantar entusiasmo. Ser senador no basta, pero nadie le ha informado. Su problema es, como otros, la duda sobre su rentabilidad electoral en la difícil capital del Estado. 

Queda abonar algunas opciones a ver si crecen, reeditar figuras incluso. Ya hicieron algún intento y se llevaron su primera decepción: es un tiro indudable en la clase media, pero fuera de la capital y del pavimento tiene la conexión emotiva de una endivia. Con el tiempo en contra, hay que buscarle y seguir probando. 

Para consuelo del PAN, el PRI del gobernador Carreras está peor. Quizá su máxima aspiración sea darse por satisfecho con una parte del botín electoral en el Congreso. La escuela del flow, de dejar flotar las cosas, es su característica. La necrosis lo ha dejado sin irrigación social. Si acaso el PRI se mueve al 2021, lo hará a las últimas y por espasmos.

Rollos Sueltos 

BUROCRACIA POLICIACA. Muy calladitos, para que no se alborote la opinión pública, policías “afiliados” por los sindicatos de trabajadores de Gobierno del Estado, en especial por el poderoso SUTSGE de doña Bernardina Lara Argüelles, tendrán reacomodo en lo que resta del sexenio en diferentes oficinas gubernamentales. Según un elemento policiaco influyente, hay que buscar acomodo “para 500 compañeros”. 

VAYA HERENCIA. Por disposiciones legales recientes, la Fiscalía y las fuerzas de seguridad estatal no pueden tener sindicalizados, así que tienen un plazo para deshacerse de este tipo de personal, en especial los famosos “comisionados”, personal policiaco que conseguía salir de la peligrosa chamba a tareas más ligeritas en una oficina, o bien, personal policiaco que nunca ejerció como tal pero se le dio esa plaza porque fue la forma que se encontró para acomodarlo en la burocracia. De salir, saldrán de las corporaciones, pero la negociación se encamina a que los absorba la nómina burocrática. Y el que venga en 2021 a encabezar el Poder Ejecutivo que arree con lo que salga en costos y otras secuelas.

QUE SEA PARA MEJOR. Si la Fiscalía y Seguridad Pública ya no tendrán “comisionados” en sus nóminas, pues que repongan las plazas con agentes investigadores y preventivos, respectivamente, que sí sean eficientes, sepan hacer su trabajo y tengan vocación de policías, no de burócratas. Le urgen a San Luis.

DELINCUENTES IMPORTADOS. Según adelantó el presidente de los restauranteros, una banda colombiana fue la que asaltó a comensales en dos restaurantes, el viernes. Estos tipos se especializan en relojes caros. No es la primera noticia que se tiene de delincuentes de esa nacionalidad que operan en el país con una impunidad de pasmo. En Ciudad de México y Estado de México, les dio por clonar tarjetas, asaltar residencias y traer el modelo de préstamos “gota a gota”, vil usura con matonaje y extorsión.

TURISMO DELICTIVO. Lo que un ciudadano promedio no se explica es cómo las autoridades migratorias de este país no han tenido la capacidad de ponerle filtros a este tipo de “migrantes”, turistas o delincuentes itinerantes y no solo se les permite entrar a México sin siquiera una referencia o una revisión de base de datos, también se les ha dejado operar en distintos campos. Por eso vienen, porque en México las autoridades les dejan operar impunemente. 

UN SILLA DE POR MEDIO. Fue la distancia física que mantuvieron los alcaldes de San Luis, Xavier Nava Palacios, y Soledad, Gilberto Hernández Villafuerte, en el informe 20180-2019 del rector de la UASLP, Manuel Fermín Villar Rubio. Les asignaron asientos en la misma fila, pero por alguna razón, no sabemos sin voluntaria o no, no quedaron codo con codo. Las disputas entre los dos alcaldes por el tema de finanzas y deudas de Interapas han estado por encima de nivel tibio.

EXTRAVÍOS EN GRIS. Que el PAN vote en el Congreso en contra de la iniciativa pro matrimonios igualitarios no llama a sorpresa: sus diputados representan a un partido demócrata cristiano, de inspiración confesional y han hecho públicas sus reuniones con la jerarquía católica en cuestiones legislativas. Que el PRI lo secunde es una incongruencia monumental de un partido que se dice liberal pero no logra disociar los derechos civiles de las cuestiones de fe, o peor aún, de los prejuicios.