Aprovechando la reciente entrega del Balón de Oro —con un más que merecido ganador como Harry Kane, autor de 73 goles entre el Bayern Múnich y la selección inglesa, además de conquistar la Bundesliga y la Copa Alemana—, vale la pena recordar que este galardón no siempre fue el despliegue mediático que es hoy en día, ni tampoco abarcaba originalmente a todos los futbolistas del planeta.
En 1956, la revista France Football ideó el premio. En aquellos tiempos, el resultado se publicaba prácticamente en la portada de la revista y ahí concluía todo el revuelo mediático; así se mantuvo durante muchos años. No fue sino hasta 1995 cuando se modificó la regla fundacional que restringía las votaciones exclusivamente a jugadores europeos, permitiendo incluir a futbolistas de cualquier nacionalidad siempre y cuando militaran en un club del viejo continente. El liberiano George Weah se convirtió ese mismo año en el primer no europeo en ganarlo. En 2007 se eliminaron por completo las restricciones geográficas y de ligas, abriéndolo al mundo entero, tal como se mantiene hasta la fecha.
A lo largo de su historia, podemos desglosar diversas categorías para destacar a los máximos dominadores. Comencemos por los jugadores más galardonados: Lionel Messi comanda la lista de forma indiscutible con 8 trofeos, seguido por Cristiano Ronaldo con 5, mientras que con 3 aparecen Michel Platini, Johan Cruyff y Marco van Basten. ¿Cuántos habrían ganado Pelé o Maradona de haberse entregado el premio bajo el reglamento actual?
En cuanto a países, Argentina y Francia lideran con 8 galardones cada uno, seguidos por Alemania, Portugal y Países Bajos con 7. A nivel de clubes, el Real Madrid y el Barcelona comparten la cima en cuanto a jugadores premiados, seguidos muy de cerca por dos colosos italianos con 8 cada uno: la Juventus y el AC Milan. Este criterio de conteo por clubes a veces genera debate; por ejemplo, si un jugador brilla todo el año en un equipo y justo después de un Mundial ficha por otro, el Balón de Oro suele asociarse automáticamente a su nuevo club, cuando en realidad se está premiando la temporada excepcional que el elemento en cuestión firmó defendiendo a su anterior institución o a su selección nacional.
Un dato que dimensiona la absoluta dificultad de conquistarlo en múltiples ocasiones, es que, en las 70 ediciones de historia que acumula el galardón, apenas una decena de futbolistas repiten con múltiples premios. Además de los ya mencionados, figuran nombres como Franz Beckenbauer, Ronaldo Nazário, Alfredo Di Stéfano, Kevin Keegan y Karl-Heinz Rummenigge. Cuesta concebir, por otra parte, que genios absolutos de la talla de Zinédine Zidane, Roberto Baggio o Ronaldinho se hayan tenido que conformar con uno solo.
Como cada año, la polémica sobre si el ganador realmente lo merecía o si el trofeo debió inclinarse hacia otro lado no se hace esperar. Entre los episodios más discutidos que recuerdo se encuentra el de Matthias Sammer en 1996; si bien conquistó la Bundesliga y la Eurocopa con Alemania, en el plano individual un jovencísimo Ronaldo Nazário firmó una temporada descomunal y un impacto individual asombroso en el Barcelona. Muchos cuestionamos aquel Balón de Oro que el alemán se llevó por apenas un punto de diferencia.
Otro año de álgido debate fue el 2000, cuando el ganador resultó ser Luis Figo, recién traspasado del Barcelona al Real Madrid. Aunque tuvo un año fantástico, la mayoría coincidía en que Zinédine Zidane, auténtico director de orquesta de una selección francesa dominante en la Eurocopa de aquel verano, merecía el reconocimiento con creces.
Para cerrar este repaso de controversias —que desde luego no son las únicas—, la que más profunda injusticia me pareció fue la de 2006, otorgada al gran defensa italiano Fabio Cannavaro. Es indudable que Cannavaro firmó una Copa del Mundo impecable, liderando con jerarquía la zaga de la Italia campeona en Alemania 2006. No obstante, muchos argumentamos que entregar la máxima distinción individual a un central exclusivamente por el rendimiento de un torneo de un mes resulta exagerado. En la balanza de todo el año natural, Gianluigi Buffon —clave también en aquella gesta mundialista— tenía méritos de sobra. Probablemente terminó inclinando la balanza el hecho de que Gigi decidió permanecer en la Juventus para jugar en la Serie B tras el escándalo del Calciobucle, mientras que Fabio emigró de la Vecchia Signora al Real Madrid.
Y tú, querido lector, ¿a quién consideras que le debieron dar el Balón de Oro este año, o cuál decisión histórica te dejó con ese amargo sabor de boca?
jorgehernandezvega@gmail.com
Jorge Hernández Vega