Con una victoria más, estará conquistando otro trofeo del Mundial para Argentina.
Messi no aumentó su total de goles, el más alto del torneo en la historia, pero el astro de 39 años asistió en dos tantos postreros que llevaron a la Albiceleste a otra remontada impresionante para superar el miércoles 2-1 a Inglaterra en las semifinales.
Ocho días después de una remontada asombrosa contra Egipto en los octavos de final, Messi regresó a Atlanta para producir otro momento estelar en una carrera que quizá ya sea la mejor de la historia.
Inglaterra seguramente se imaginaba ya apenas en su segunda final en la historia. Ganó la primera hace seis décadas.
El sueño se reforzó con el tanto de Anthony Gordon a los 55 minutos.
Pero Messi y sus compañeros vestidos de azul demostraron, como lo han hecho una y otra vez, que nunca están acabados. Ahora toca enfrentar a España en la final del domingo con la posibilidad de convertirse en el primer equipo en ganar títulos consecutivos desde Brasil en 1958 y 1962.
A los 85 minutos, cuando Inglaterra se aferraba con uñas y dientes a la ventaja, Messi sacó un córner corto, recibió de inmediato el pase de devolución y vio a Enzo Fernández al acecho en la frontal del área, a 25 matros del arco. Fernández efectuó un disparo combado que superó al arquero Jordan Pickford para igualar el marcador.
En ese momento, parecía inevitable que Argentina se llevaría la victoria.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió, con Messi otra vez como el orquestador. A los dos minutos del tiempo añadido, envió un centro milimétrico al área, Lautaro Martínez se coló entre dos defensores y cabeceó sin esfuerzo el gol del triunfo.
A partir de ahí, fue solo cuestión de proteger la ventaja.
Cuando sonó el pitazo final, Messi cayó de rodillas en el centro del campo, apretando los puños.
"Nuestro líder nos empujaba a nosotros, chocaba contra ingleses que eran durísimos, 39 años, la pasión que le pone a esto es una locura", recalcó Lisandro Martínez, al elogiar a Messi. "Yo como compañero trato de disfrutarlo, verlo como se tira de cabeza, vamos a morir por él. Verlo feliz, sonreír, me llena el corazón".
Sigue empatado con Kylian Mbappé en la carrera por el Botín de Oro. Ambas estrellas han marcado ocho goles en el torneo.
Messi también es el máximo goleador en los mundiales con 21 tantos.
Pero lo que realmente quiere es otro título.
Está a una victoria.