BERLÍN (EFE).-El Bayern se coronó este martes campéon de la Bundesliga alemana por octava vez consecutiva al derrotar a domicilio al Werder Bremen (0-1) y hacerse inalcanzable para su perseguidor más cercano, el Borussia Dortmund.
El Dortmund deberá jugar este miércoles ante el Maguncia y, si gana, la desventaja ante el Bayern sería se siete puntos a falta de dos jornadas para que termine el torneo.
El Bayern jugó este martes los últimos diez minutos en inferioridad numérica por expulsión de Alphonso Davies con doble amarilla.
El Bayern dio desde el comienzo claras muestras de su intención de sentenciar la Bundesliga. En el minuto 2 tuvo la primera llegada con remate de Lewandowski que un defensa desvió a saque de esquina. Presionaba al Bremen por momentos con todos los jugadores de campo en la mitad contraria y buscaba constantemente el camino al área.
Para el Bremen también había mucho en juego y en medio de la lucha contra el descenso dio muestras de que al menos pensaba vender su piel cara y se metió en el partido a punta de intensidad en los duelos individuales por balón y buscando ocasiones de contragolpes.
En el minuto 9 el Bremen tuvo una buena llegada con un remate contra la red exterior del checho Theodor Gebre Selasie a centro de Leonardo Bittencourt desde la banda izquierda
El partido vivía en buena parte de la intensidad y la lucha. Kingsley Coman tuvo una llegada, con un remate desviado a la portería del Bremen en el minuto 12 tras un robo de balón cerca del área.
En el 18 respondió el Bremen con un remate ligeramente desviado de Maximilian Eggenstein desde la media luna.
El Bremen procuraba jugar de igual a igual y a lo largo del primer tiempo no se notaba que se trataba de un partido del primero contra el penúltimo
El Bayern buscó llegar con balones altos al área -en el 24 Coman remató desviado de cabeza a centro de Müller- y con remates de media distancia como uno de Jerome Boateng en el 33, a ras del piso y demasiado central, pero con cierto peligro en medio de una fuerte lluvia.
El gol, sin embargo, llegó de una jugada exquisita en el minuto 43. Boateng metió la pelota al área por encima de la defensa del Bremen, Lewandowski la recibió con el pecho de espaldas a la portería y marcó con un remate de media vuelta.
En la segunda parte, con el marcador a favor, el Bayern empezó a tener más control sobre el partido, se apropió de la pelota y empezó a hacerla circular sin precipitarse por llegar a puerta y logró poner al Bremen en su propia mitad.
Tuvo llegadas, incluido un gol de tacón anulado a Lewandowski por fuera de juego de Müller en la jugada previa.
Sin embargo, a partir del minuto 70, el Bremen, que defendía bien, volvió a plantar cara y en el minuto 79 se vio en superioridad numérica después de que Alphonso Davies fuera expulsado por doble amarilla.
El Bremen apretó en la etapa final y en el minuto 90 Manuel Neuer hizo su aporte a la victoria que aseguraba el título con una gran parada ante un cabezazo de Osako.
En el descuento, cuatro minutos, el Bayern logró poner la pelota otra vez en la mitad del Bremen y, tras un saque de esquina a favor, mantuvo el balón cerca de la banderola de córner. Tres saques de esquinas seguidos y segundos muertos después de cada uno alcanzaron para llegar al final.
UNA TEMPORADA DE MUCHOS ALTIBAJOS
El Bayern de Munich se coronó otra vez campeón alemán, por octava vez consecutiva, tras una temporada con muchos altibajos -con el cese de un entrenador incluido- pero en la que en la parte final los bávaros no dejaron espacio para dudas y lograron prolongar su hegemonía.
La temporada no empezó bien y ya lo sucedido en el mercado de fichajes le dio alas a los escépticos.
El Borussia Dortmund, sobre el papel el principal competidor del Bayern, había hecho una ofensiva con la llegada de Julian Brandt, Thorgan Hazard y Mats Hummels, que había dejado el club bávaro.
El Bayern había fichado a dos defensas, Lucas Hernández y Benjamin Pavard -eso había precipitado la marcha de Hummels- y dos promesas, Michaël Cuisance y Fiete Arp, y, a última hora, había incorporado como cedidos a Ivan Perisic y a Philippe Coutinho.
En opinión de la mayoría era demasiado poco para compensar la marcha de Arjen Robben y Franck Ribery. El costo del fichaje de Hernández, 80 millones de euros para un jugador que llegaba lesionado, causó además mucho escepticismo.
El desarrollo de la primera parte del torneo pareció darle la razón a los escépticos. En la décima jornada el Bayern había encajado un 5-1 ante el Eintracht Fráncfort, que había precipitado la destitución de Niko Kovac.
Flick asumió entonces el cargo, primero como interino, y el equipo tuvo una gran reacción al derrotar en la siguiente jornada por 4-0 al Dortmund.
La segunda victoria de la era Flick en la Bundesliga fue ante el Fortuna Düsseldorf a domicilio, por 0-4.
Sin embargo, después vinieron dos derrotas consecutivas, contra el Bayer Leverkusen y el entonces líder Borussia Mönchengladnach, que llegaron a hacer pensar que el llamado efecto Flick había desaparecido.
El Bayern cayó entonces al séptimo lugar, la peor clasificación que tuvo a lo largo de la temporada,con siete puntos menos que el Gladbach.
Se habló entonces de que los rivales le habían perdido el respeto al Bayern y de que -pese a los síntomas de recuperación con la llegada de Flick- la goleada encajada ante el Eintracht seguía afectando al equipo.
Sin embargo, pese a las derrotas, después se vio con claridad que Flick había vuelto a unir al vestuario.
Además logró que Thomas Müller volviera a ser uno de los motores del equipo desde el centro del campo y tomó algunas decisiones que resultaron providenciales como el trasladar a Joshua Kimmich al centro del campo o convertir a Alphonso Davies en lateral izquierdo.
Después, el Bayern no volvió a perder, solo cedió puntos en un empate sin goles ante el Leipzig cuando ya era líder, y de victoria en victoria fue recortando terreno.
Al terminar la primera ronda y empezar la pausa de verano el RB Leipzig era líder con cuatro puntos de ventaja sobre el Bayern. El Gladbach era segundo y el Dortmund cuarto.
En la segunda ronda el Leipzig y el Gladbach tuvieron un fuerte bajón y la disputa por el título se convirtió en una lucha entre el Bayern y el Dortmund.
El Bayern asumió el liderato a falta de 14 jornadas para que terminase la Bundesliga y no lo volvió a soltar.
El parón forzado por la pandemia del coronavirus tampoco afectó a los bávaros que, tras el regreso, siguieron sumando sus partidos por victorias.
Las dudas que podían quedar se disiparon cuando en el duelo a domicilio contra el Dortmund, que estaba cuatro puntos por debajo, el Bayern se impuso por 0-1, con un gran gol de Joshua Kimmich.
El Bayern, tras esa victoria, todavía no era matemáticamente campeón pero los siete puntos de ventaja eran una renta que hacía improbable que la carrera por el título se abriera nuevamente.
Ante el Bremen todo quedó consumado. Ahora al Bayern de Flick le queda la final de la Copa de Alemania, que jugará el 4 de julio contra el Leverkusen, y lo que queda de la Liga de Campeones en la que ha ganado en esta temporada todos los partidos que ha disputado.