TAMPA, Florida.- No es difícil entender por qué los Buccaneers de Tampa Bay iniciaron con una decepcionante marca de 3-3.
Tom Brady y su talentosa ofensiva no han ejecutado a un alto nivel constante, especialmente en la zona de anotación.
La usualmente confiable defensiva no ha jugado del todo bien en un lapso en el que los Bucs han perdido tres de cuatro partidos.
“Es un juego de ganártelo, es un juego que requiere jugar bien y no estamos haciendo un buen trabajo en ese respecto”, reconoció el mariscal Brady tras perder el domingo 20-19 ante los Steelers de Pittsburgh, que pusieron fin a una racha de cuatro derrotas a pesar de que no contaron con algunos jugadores defensivos clave.
El entrenador Todd Bowles repitió ese mensaje y reiteró que el equipo tiene ser mejor en todos los ámbitos si quiere salir de este momento.
“Tienes que ensuciarte las manos y ponerte a trabajar como todos los demás. Hemos trabajado duro. Tenemos que trabajar más duro. Nadie va a sentir lástima. Tenemos que volver como entrenadores, jugadores y retomar todo”, indicó Bowles. “Tienes que hacer el trabajo o callarte”.
Bowles volvió a rechazar el lunes la noción de que el hecho de que Brady acudió a la boda del dueño de los Patriots, Robert Kraft, el viernes en Nueva York afectó la actuación del quarterback ante los Steelers.
Los Bucs promedian 20,2 puntos por partido este año tras promediar 30,8 camino a ganar el Super Bowl en la temporada 2020 y el año pasado promediaron 30,1.
A la pregunta de si Bowles estaba satisfecho con las jugadas del coordinador ofensivo Byron Leftwich dijo: “No estoy satisfecho con muchas cosas. Ganar es el número 1. No se trata de las jugadas. Es todo. Los jugadores tienen que ejecutar lo que les dicen los entrenadores. Los entrenadores tienen que asegurarse de que las jugadas son las adecuadas en el partido”.