Carrick se gana la continuidad

El Manchester United protagonizó una sensacional remontada para recuperarse de su peor inicio en un partido europeo como local y vencer 3-2 a la Roma en la Champions League.

La mística de Old Trafford rescató al Manchester United y a su técnico, Michael Carrick, en una noche que parecía su sentencia de muerte. El equipo arrastraba una racha demoledora de nueve partidos sin ganar, incluyendo duras derrotas ante el Como, Bournemouth y Chelsea. La tensión en el estadio era máxima: la directiva vigilaba desde el palco y la afición protestaba lanzando pelotas de tenis al campo contra los propietarios del club.

El inicio del encuentro no hizo más que confirmar los peores augurios. En apenas quince minutos, la Roma se puso 0-2 arriba gracias a un gol de Matías Soulé —tras un grave error encadenado de Mainoo, Heaven y Dalot— y a un penalti por mano del propio Heaven que transformó Donyell Malen. Por si fuera poco, la mala suerte se cebó con los Red Devils con la lesión de Carlos Baleba y un penalti fallado por Bruno Fernandes.

Sin embargo, el VAR ordenó repetir la pena máxima por invasión de área y el capitán portugués no perdonó en su segundo intento. A partir de ahí, se desató la catarsis de la mano de Matheus Cunha. El brasileño empató el encuentro tras un fallo defensivo de Balerdi y, solo tres minutos después, fusiló el primer palo para firmar el definitivo 3-2.

Aunque Cunha terminó expulsado por doble amarilla en la celebración, el milagro estaba hecho. Carrick rompe una sequía de dos meses sin ganar, salva su puesto para el duelo ante el Aston Villa y estira su crédito de cara al parón internacional.